Un reciente hallazgo paleontológico ha revelado nueva información sobre uno de los depredadores más enigmáticos del Cretácico. El descubrimiento de un nuevo espécimen de Spinosaurus mirabilis: cuyo nombre significa “maravilloso, ha sido encabezado por el paleontólogo estadounidense Paul Moreno y el investigador español Daniel Vidal, en colaboración con un equipo internacional de científicos, entre ellos especialistas de la Universidad de Chicago y la Universidad de Málaga (UMA). Este hallazgo aporta valiosos datos sobre las adaptaciones evolutivas y el modo de vida de este singular dinosaurio, ampliando el conocimiento científico sobre su comportamiento y su entorno.
La revelación se realizó en una zona remota del desierto del Sahara, en Níger; este descubrimiento cuestiona algunas hipótesis previas que sugerían que el Spinosaurus era completamente acuático y plantea, en cambio, que estaba principalmente adaptado a entornos fluviales. Más que un fósil adicional, este espécimen representa una pieza clave para comprender la evolución de los depredadores del Cretácico, ya que su morfología rompe con el esquema tradicional de los terópodos terrestres.
Los resultados fueron publicados en la revista Science, donde lo análisis osteológicos del fósil revelan una densidad ósea notablemente elevada, comparable a la observada en animales actuales como pingüinos o hipopótamos. Esta característica no implica necesariamente una vida en mar abierto; más bien habría funcionado como una especie de “lastre biológico”, permitiéndole desplazarse por el fondo de los ríos y mantener estabilidad en corrientes rápidas mientras acechaba a sus presas.
Entre sus rasgos más distintivos destaca una cresta curva de aproximadamente 50 centímetros, recubierta de queratina y probablemente colorida, lo que sugiere posibles funciones de exhibición o comunicación visual. Asimismo, la morfología de sus vértebras caudales indica una cola ancha y flexible, semejante a una aleta. Aunque investigaciones anteriores sobre Spinosaurus aegyptiacus, publicadas el 11 de septiembre de 2014 en Science, ya habían propuesto adaptaciones acuáticas, la nueva evidencia sugiere que esta cola habría funcionado más como un timón de precisión en aguas poco profundas que como un mecanismo de propulsión para nadar largas distancias.
Por otra parte, estudios de isótopos de oxígeno en el esmalte de los dientes encontrados junto al fósil confirman una dieta basada casi exclusivamente en peces de agua dulce de gran tamaño. Además, la mayor separación entre los dientes posteriores del maxilar habría funcionado como una especie de trampa natural para capturar presas resbaladizas, lo que posiciona a S. mirabilis como uno de los depredadores dominantes de los ecosistemas fluviales del Cretácico africano.
Este descubrimiento representa la identificación de una nueva especie dentro del género Spinosaurus en más de un siglo, y contribuye a cerrar un largo debate académico: lejos de ser un nadador pelágico de mar abierto, el Spinosaurus habría sido un especialista de ribera, adaptado a la caza en ríos y zonas húmedas.
Su existencia evidencia una notable plasticidad evolutiva entre los dinosaurios terópodos. De acuerdo con los investigadores, Spinosaurus mirabilis habría vivido hace aproximadamente 95 millones de años, durante el Cretácico medio, y representa una nueva etapa en la evolución de este linaje, transformando nuestra comprensión sobre cómo la competencia por los recursos pudo moldear algunas de las formas más extraordinarias de la vida prehistórica.
Daniel Rodríguez, área de comunicación y difusión PCT-UAS


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