Sensores: invisibles pero eficientes aliados del IoT

De acuerdo con algunos especialistas, cada vez estamos más cerca de la cuarta revolución industrial, que incluye diversas tecnologías e industrias, entre las cuales destacan: impresión 3D, inteligencia artificial, biotecnología, realidad aumentada, nuevas tecnologías computacionales, neurociencias y sensores. En esta edición de nuestro Miércoles de CTI, te hablaremos sobre los sensores (también llamados captadores), tecnología que desde hace décadas nos ha acompañado pero que ahora se perfila como un imprescindible aliado del internet de las cosas (IoT). La «invasión» de los sensores Se trata de dispositivos constituidos por componentes pasivos (aquellos que varían su magnitud en función de alguna variable, los hay resistivos, inductivos…) y componentes activos (aquellos que proporcionan excitación eléctrica, ganancia o control, como piezoeléctricos, de efecto Hall…), diseñados para captar información relativa a una magnitud (temperatura, peso, humedad, presión, movimiento…) del exterior (respecto al propio dispositivo) y convertirla en otra magnitud (normalmente eléctrica) que se puede cuantificar y manipular. Por lo que respecta a los tipos de sensores, tenemos sensores de contacto, por ultrasonido, de movimiento, de deslizamiento, de velocidad, de corriente, de temperatura, de humedad, magnéticos, de presión, para automoción, de proximidad, entre otros. Cada tipo cumple con diferentes funciones, pero todos cuentan con las mismas 14 características, que determinan la calidad del sensor; cabe destacar que de la aplicación que se dará al sensor dependerá la mayor o menor importancia que en el diseño del sensor se le dé a cada una de estas características: Linealidad. Precisión. Sensibilidad. Repetitividad de la medida. Poder de resolución. Intercambiabilidad. Estabilidad a largo plazo. Resistencia a los contaminantes físicos o químicos. Tiempo de respuesta. Capacidad de recuperación. Tamaño. Encapsulado. Electrónica integrada. Salidas procesables. Los nuevos avances tecnológicos facilitan que haya más sensores a nuestro alrededor, día a día llegamos a interactuar con cientos de sensores sin siquiera darnos cuenta: los encontramos en relojes, celulares, refrigeradores, aires acondicionados, automóviles, computadoras y más; asimismo, conforme evoluciona la ciencia, la vida se va rodeando de más sensores para mejorar los procesos en el funcionamiento de fábricas, en la medicina para ayudar a pacientes con problemas de memoria, en los ecosistemas para controlar las condiciones específicas de diferentes tipos de plantas, etcétera. Los aliados invisibles en la toma de decisiones ¿Alguna vez imaginaste que una prenda regularía la temperatura de tu hogar? Pues ya es posible: una investigación desarrollada por la empresa española Baxi (dedicada a la climatización) y La Salle-Barcelona de la Universidad Ramon Llull desarrollaron el primer vestible que cumple con esa función. Esto fue logrado gracias a la combinación de dos grandes tecnologías, el IoT y los sensores, con el fin de lograr una climatización personalizada. El funcionamiento de Baxi Project consiste en cuatro sensores colocados en las axilas, los cuales miden la temperatura central y la humedad, mientras que en las muñecas captan la temperatura de la superficie, siendo la que reacciona a los cambios térmicos y pronostica cuándo la persona comienza a tener frío o calor. Ya con los datos recogidos se sincroniza con la nube y se envían a la aplicación móvil, que transmite la información a los diversos equipos de climatización del hogar. Esta es una de las múltiples funciones que tienen los sensores en el área de la domótica, siendo los hogares donde regularmente se emplea. Por otra parte, ¿cuántas veces has llegado tarde a tu destino por el tráfico? En España, un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, desarrollaron un algoritmo para la toma de decisiones que se aplica a sistemas inteligentes de transporte, con el fin de reducir el tráfico en las carreteras. Dicho proyecto funciona por medio de los datos de tráfico que aporta una red de sensores desplegados en las vías de circulación, siendo el algoritmo capaz de recomendar a los conductores la mejor ruta, y así evitar perder tiempo y poder llegar a su destino sin retraso. Seguramente muchos se preguntan: ¿cuándo llega a México? De igual manera, la empresa Bosch (líder mundial en tecnologías y servicios) pretende optimizar los tiempos para encontrar un lugar de estacionamiento, pues más del 30% de tráfico en la ciudad se debe a que los automóviles están buscando en dónde estacionarse. La empresa alemana plantea que para 2020 existan sensores especiales de ocupación en plazas de estacionamiento que detecten e informen al conductor sobre los lugares disponibles. Con esto se busca conectar el mayor número de automóviles posible, pues este sistema de estacionamiento, que funcionaría mediante el IoT, abona para la consolidación de las ciudades inteligentes. Además, los sensores cuentan con diversas funciones, como monitorear el ritmo cardiaco de las personas, activar la iluminación en un lugar, detección de fugas, percibir el acercamiento de un individuo u objeto, localización de seres vivos, evitar poner el riesgo la salud de un bebé, mejorar procesos industriales y un sinfín de acciones que forman parte de nuestra vida diaria. ¿Una ventaja se puede convertir en desventaja? La cámara termográfica es una herramienta que por medio de un sensor térmico percibe todos los cuerpos que emiten radiación infrarroja y son imposibles de detectar para el ojo humano; esto implica muchas ventajas para la prevención de situaciones no deseadas, como fugas, lesiones internas, calentamiento de componentes eléctricos y más. ¿Pero qué pasaría si afuera de tu domicilio se encuentra una persona con una cámara termográfica y empieza a inspeccionar tu hogar a través de las paredes?, ¿invadir tu privacidad es una ventaja? En resumen, los sensores son el medio por el que podemos conocer las señales que representan valores del sistema, siempre y cuando podamos adquirirla mediante un medio físico o en algunos casos mediante técnicas indirectas, nos proporcionan información de los estados del sistema, y gracias a esto podemos controlar un sistema de manera automática o mediante un control por usuario. Prácticamente, los sensores están invadiendo todas las áreas, a pesar de no verlos, están en todos lados y llegaron para mejorar la calidad de vida de las personas, el funcionamiento de las industrias, el control de los procesos… siempre y cuando se les

Agentes autónomos: la era de las «máquinas pensantes»

Hoy en día la inteligencia artificial (IA) ha logrado ya lo que Alan Turing, considerado el padre de la informática, proponía en la década de los cincuentas del siglo XX, cuando el lógico y matemático británico planteaba que la mejor forma de programar máquinas inteligentes consistiría en construir máquinas capaces de aprender. Lo que Turing vaticinó se encontraba, tal como él mismo lo señaló, «a una corta distancia delante de nosotros», ¿pues qué son apenas unas cuantas décadas en el curso de la historia de la humanidad? El campo de acción de los agentes autónomos es tan vasto como lo es el quehacer humano, a continuación damos un vistazo a la historia, la «psicología», las aplicaciones y contradicciones de esta tecnología, también considerada (junto con la malla de dispositivos) como una de las industrias del futuro. Del concepto aristotélico de racionalidad al aprendizaje profundo Hace alrededor de dos mil cuatrocientos años, en su Ética a Nicómaco, Aristóteles declaró: «la recta razón [es] la que endereza las cosas al fin perfecto, y obrar conforme a recta razón [… es] obrar conforme a lo que se requiere para alcanzar el fin», abordaba así el filósofo griego una disertación en torno al razonamiento práctico; el macedonio aseguró que la felicidad es «el fin o blanco adonde todos los hombres procuran de enderezar sus obras para alcanzarlo», felicidad que consiste «en el obrar conforme a razón perfecta, pues lo mejor que en los hombres hay… es el uso de razón». De ahí el papel central de la acción en la inteligencia, dentro del marco de la existencia humana. A partir de 1950, las teorías y reflexiones de Alan Turing, obviamente en conjunto con el despunte de los avances científicos, inspiraron a las subsecuentes generaciones de científicos y teóricos que fueron capaces de concretar el nacimiento y el desarrollo de la IA como disciplina científica dentro del campo de las ciencias computacionales. En 1994, Peter Norvig y Stuart Russell definieron el concepto de agente racional como «aquel que se comporta tan bien como puede» en un medio determinado, que hace lo correcto, obtiene los mejores resultados. Y, en materia de IA, lo de hoy es el aprendizaje profundo, la IA «finalmente se está poniendo inteligente»: se plantea que los nuevos agentes autónomos sean capaces de entender el lenguaje humano y hacer tanto inferencias como tomar decisiones por sí mismos. La «psicología» de un agente autónomo En el contexto de la inteligencia artificial, Norvig y Russell definen un agente como «cualquier cosa capaz de percibir su medioambiente con la ayuda de sensores y actuar en ese medio utilizando actuadores [elementos que reaccionan ante estímulos, realizan una acción en respuesta]». Se considera que carece de autonomía si «se apoya más en el conocimiento inicial que le proporciona su diseñador que en sus propias percepciones»; parte de la autonomía radica en «saber aprender a determinar cómo tiene que compensar el conocimiento incompleto o parcial inicial». El agente, más allá de recopilar información, aprende todo lo posible de lo que percibe: «La configuración inicial del agente puede reflejar un conocimiento preliminar del entorno, pero a medida que el agente adquiere experiencia éste puede modificarse y aumentar». Por su parte, Jose C. Brustoloni (1991) nos dice que los agentes autónomos son sistemas capaces de actuar en el mundo real de forma independiente y de acuerdo con propósitos específicos: «… los agentes tienen impulsos (de cierta forma en sentido «psicológico») y dedican sus recursos a satisfacer estos impulsos. Al hacerlo, uno puede observar propósito en sus acciones. […] un agente tiene una jerarquía de acciones y metas, con la satisfacción del impulso en la cima. Las acciones y metas de un nivel existen sólo para metas de un nivel superior, y generalmente pueden ser remplazadas por otras acciones y metas, que también se sujetarían a una meta de mayor nivel. Al fondo de esta jerarquía se encuentran las acciones primitivas —acciones elementales directamente soportadas por la arquitectura y a partir de las cuales acciones más complejas son conformadas». Cortana deja las batallas espaciales y se convierte en tu asistente de IA personal Ampliamente conocida entre la comunidad de videojugadores desde su aparición en 2001 y parte fundamental de Halo (producto de Microsoft Studios), Cortana es una IA inteligente y vivaz que al inicio de la saga hace las veces de asistente del Jefe Maestro, personaje principal de esa historia. Desde la década de los setenta, videojuegos como Pong, Pac-Man o Super Mario Bros implementan IA, aunque cuidadosa y selectivamente (pues a ningún jugador le causaría gracia enfrentarse a un villano invencible). En 2016, se anunció la llegada al mercado de Tuebor, que promete llevar los videojuegos al siguiente nivel mediante IA. En 2014 Microsoft lanzó otra Cortana, una cuyo campo de acción no se encuentra en la realidad del Universo Halo sino en la nuestra. Se trata de una agente digital que «Te ayudará a hacer las cosas. Cuanto más uses a Cortana, más personalizada será tu experiencia»; a esta IA se suman otras como Now y Assistant de Google, Siri de Apple, Alexa de Amazon. Entre las bondades de estas asistentes —que distan mucho [aún] de la sensual, divertida e inteligente Samantha Morton de Spike Jonze—tenemos (según sea el caso): interacción con dispositivos mediante la voz, facilitar recordatorios relacionados con momentos, lugares o personas; realizar el seguimiento de paquetes, equipos, intereses y vuelos; enviar correos electrónicos y mensajes de texto; administrar el calendario y mantenerte al día; crear y administrar listas; charlar y jugar a juegos; encontrar hechos, archivos, lugares e información; abrir cualquier aplicación del sistema de tu dispositivo móvil… Entre las diversas curiosidades que puedes encontrar actualmente están: June Intelligent Oven, que detecta qué acabas de meter al horno y lo cocina adecuadamente, sin que tengas que preocuparte por cuidar la cocción; los chatbots de Duolingo, que te ayudan a aprender y practicar un idioma; los autos autónomos de Tesla Motors; el Watson de IBM, «tecnología cognitiva que piensa como un humano» y pretende transformar tanto industrias

La malla de dispositivos móviles, esa ubicua, continua e imperceptible IA que promete hacer más fácil tu vida diaria

En 2016 te hablamos sobre tecnologías como inteligencia artificial, internet de las cosas (IdC), impresión 3D, ponibles, macrodatos, visión computacional, experiencia ambiental de usuario, entre otras tendencias del mundo científico-tecnológico. Este #MdCTI —el primero de 2017— abordaremos una tecnología que afecta todas las anteriores y se perfila como un parteaguas en la esfera de los avances tecnológicos. Nos referimos a la malla de dispositivos (device mesh), identificada por la prestigiosa empresa consultora Gartner como la principal tendencia tecnológica estratégica de 2016-2020. ¿Por qué es tan importante y cómo afectará tu vida diaria esta peculiar inteligencia artificial (IA)? Bueno, pues personalizará el mundo para nosotros y pondrá todos los datos que necesitamos al alcance de nuestras manos para facilitar la toma de decisiones. Las aplicaciones móviles no volverán a ser las mismas: ¡bienvenido a la era postmóvil! Hoy día estamos acostumbrados a que la interacción se centre en determinados dispositivos móviles que, a lo sumo y gracias a la nube, nos permiten acceder a información que nosotros mismos hayamos generado o guardado en ella (multimedia, documentos, contactos…). La malla de dispositivos pretende cambiar esto: los puntos finales (dispositivos móviles, celulares inteligentes, ponibles, electrodomésticos, automóviles y sensores del IdC en general y muchos otros dispositivos que usamos para acceder a información y aplicaciones) girarán en torno al individuo. Se habilitarán todos los puntos finales para que interactúen unos con otros, que compartan información y sean capaces de presentarnos soluciones e incluso tomar decisiones por sí solos con base en el minucioso análisis de nuestro comportamiento (cuáles dispositivos usamos, cómo, cuándo, para qué…). Las implicaciones irán desde olvidarnos de si debemos comprar leche o cuándo debemos llevar el auto al servicio hasta modificar el tratamiento de un paciente o advertirle y tomar medidas precautorias cuando se encuentre en las etapas tempranas de una apoplejía o un ataque cardiaco. Esta evolución de la era móvil implica el despliegue de los puntos finales, durante la era postmóvil se le dará mayor sentido a las interacciones usuario-máquina y máquina-máquina. Comúnmente y en primera instancia, las aplicaciones sólo interactúan su propio sistema dorsal final (el que implementa respuestas para lo que se inicia a través de lo que los puntos finales inician), la malla pretende que todos los puntos finales relacionados con un usuario puedan interactuar entre ellos, sin importar si pertenecen a un mismo sistema dorsal final o no. La más alta interactividad de la red de dispositivos permitirá mejorar la experiencia de usuario, incrementará el intercambio de información y optimizará flujos de trabajo. Gartner señala que esta nueva era traerá: «Una envolvente malla digital de máquinas inteligentes [que] conectará miles de millones de cosas en una experiencia digital continua». IA personalizada que mejorará la experiencia de usuario Gartner predice que para 2018 habrá seis mil millones de dispositivos conectados generando información masiva (se predicen veintiocho mil millones para 2021), y es ahí donde entran tanto el IdC como la malla, pues son presentados como la solución para hacer más seguros estos dispositivos interconectados y además para hacerlos más inteligentes y receptivos. «Al configurar dispositivos embebidos para actualizaciones de diseño automáticas, cambios de red y esquemas de aplicaciones, podemos fomentar aprendizaje automático, coordinación y adaptabilidad a ambientes basados en la nube», asegura. De acuerdo con Indusa: «Todo en la red de la malla digital produce, usa y transmite información con el solo objetivo de mejorar los estándares de la experiencia de usuario», información que va más allá de las versiones textual, visual y auditiva, pues incluye la sensorial y la contextual. Mediante el aprendizaje automático, se plantea la creación de sistemas que puedan aprender independientemente a «percibir la situación y comportarse de manera adecuada, reduciendo así la intervención humana a niveles mínimos, a fin de culminar en una refinada y pulida experiencia de usuario». Conforme estos dispositivos continúen recolectando más datos (como patrones de sueño y pasos dados cada día), continuarán volviéndose más y más inteligentes, proveyendo así una experiencia de usuario más simplificada y eficiente. Ubicuidad + continuidad + imperceptibilidad + IA = un mundo de posibilidades Se proyecta que el aumento en el número de estos puntos de conexión traerá consigo una continua y ubicua red de conectividad o malla alrededor de los individuos. Es una oportunidad única para profesionales de diversos ámbitos, pues los faculta para mejorar los servicios ofertados a sus clientes, así como la organización y el rendimiento de sus empleados. Se proyecta que la malla impacte en ámbitos como: Electrodomésticos. Facilitar una arquitectura informática que supervise y monitoree un servidor de aparatos domésticos posibilitará que los consumidores establezcan apagado / encendido de manera precisa, lo que ayudará sustancialmente para el ahorro energético. Asistencia médica. La intercompatibilidad de dispositivos médicos será auxiliar para el monitoreo remoto de pacientes y el acceso seguro a expedientes médicos, a fin de vigorizar el sistema del sector de salud en general. Manejo del tráfico. Semáforos inteligentes e infraestructuras de control tendrán la habilidad de dar un vistazo a circunstancias reales por sí solos. De hecho, la gestión autónoma de intersecciones es un concepto que hace a los vehículos lo suficientemente inteligentes para desacelerar o acelerar de acuerdo con las señales recibidas desde los sensores. Industria hotelera y de viaje. El uso de un flujo coordinado de información entre varios dispositivos (aires acondicionados, máquinas dispensadoras de café…) será un sistema que podrá reaccionar según cambien las circunstancias. Casi todas las tecnologías determinantes para los años venideros (señaladas por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el Foro Económico Mundial o la Feria de Electrónica de Consumo) tienen en común que son, están compuestas o son ayudadas por dispositivos que continuamente envían y reciben información mediante sensores o algoritmos. En general, tanto los ponibles como la realidad virtual y la aumentada son señalados como grandes áreas de desarrollo y surgimiento. ¡Pero cómo encajar en la malla sin ser víctima de un ciberataque… o del mercado? Ahora bien, dado que se trata de una tecnología emergente, aún no está lo suficientemente madura para su implementación masiva inmediata, actualmente los

Ingresan estudiantes sinaloenses al proyecto ALICE

El proyecto ALICE, del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en Suiza, cuenta con aportaciones de jóvenes estudiantes de maestría, doctorado y recientemente se sumaron también estudiantes de licenciatura. El líder del proyecto, el doctor Ildefonso León Monzón, científico de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), comentó que los jóvenes participan en la parte de electrónica, de análisis de datos, física, desarrollo de software, entre otros. Señaló que el involucramiento de más jóvenes es una estrategia para integrar a la mayor cantidad de gente joven y talentosa a proyectos de gran alcance internacional, como ALICE. “Estoy convencido de que el talento está en cualquier lugar y de dar la oportunidad a los jóvenes para que se integren y tomen una responsabilidad en el proyecto. Hay jóvenes de licenciatura, a ellos los involucraremos desde ya, con tareas muy puntuales”, dijo. El proyecto ALICE El detector ALICE (A Large Ion Collider Experiment) fue diseñado, construido y operado para la colisión de iones pesados. Participaron mexicanos, entre ellos sinaloenses como León Monzón. El objetivo del experimento es estudiar los fenómenos que se producen cuando miles de choques de partículas reproduzcan las condiciones de los primeros momentos del universo. Entre los principales resultados del proyecto ALICE se encuentra el descubrimiento del universo líquido, que antes se pensaba gaseoso. Según León Monzón, algunos estudiantes ofrecen soluciones a problemas en esta investigación. “En reuniones sobre los proyectos posibles para el 2022, está un tema que requiere de los detectores que hemos instalado para ver un proceso del bosón de Higgs. Será la primera vez que se ve la creación del bosón de Higgs con partículas similares, más exóticas, en los procesos que llamamos difractivos. Ahí es donde estudiantes, como Solangel, se encuentran involucrados”, comentó. Los estudiantes Arturo Fernández Arturo Fernández Jaramillo tiene 30 años de edad, estudia el doctorado en la Universidad Politécnica de Sinaloa (Upsin). Es originario de Mazatlán y colabora en la parte de electrónica. “Es la primera vez que vengo al experimento, pero ya tenía contacto con el doctor León desde hace un año. Me encargo de unas tarjetas electrónicas y de revisar diseños para ver si es posible mejorarlos, pues adquieren distintos fenómenos dentro del experimento”, señaló. Rafael Narcio Rafael Ángel Narcio Laveaga es de Mazatlán, tiene 21 años y es estudiante de licenciatura en la Upsin. Participa en la adquisición de datos de algunos de los detectores del experimento ALICE. “Es necesario que los jóvenes se involucren en estas áreas de investigación”, comentó. Luis Torres Luis Fernando Torres Avitia nació en Culiacán, tiene 21 años y es estudiante de la UAS. “Participo en la parte electrónica, en el análisis de algunas tarjetas de adquisición de datos para ver si se pueden mejorar. También apoyamos a personas encargadas de realizar simulaciones en el experimento”, dijo. Solangel Rojas Solangel Rojas Torres tiene 28 años, es originario de Mazatlán y es estudiante de doctorado de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la UAS. Colabora desde hace dos años y medio en el CERN. “Participo desde la maestría. Actualmente trabajo sobre datos que obtuvimos en una prueba de haces en el detector instalado en el experimento. Trabajo sobre el análisis de los datos de las colisiones en el experimento”, comentó. El nivel de participación alcanzado por Solangel Rojas es elevado. A decir de León Monzón, el joven es considerado “el caballo de batalla” del experimento. “Él está prácticamente en todas las actividades. Su principal tarea es sobre el desempeño del detector que construyó la UAS en colaboración con el Cinvestav. Para el futuro, planeamos que Solangel haga una estancia de un año para el análisis de los datos del 2016. Ese es el nivel de responsabilidades que van dictando el nivel de participación de las diferentes instituciones”, anunció. Otro estudiante involucrado en el proyecto es Juan Carlos Cabanillas Noris, de la Facultad de Informática de la UAS, quien desarrolla software para el control de los detectores. Participación hasta el 2022 Debido a las aportaciones realizadas, el equipo sinaloense logró extender su participación hasta el año 2022, por lo que el investigador considera que es necesario que en la entidad y el país se apueste a la ciencia de frontera. “Tenemos un plan y lo hemos conversado con la UAS y con colegas de otras instituciones del país: México requiere la tecnología de aceleradores. Si queremos aspirar a ciencia de alto nivel, de última frontera, necesitamos involucrarnos en los proyectos de frontera. No podemos aspirar a estar en la frontera del conocimiento sin crear proyectos en el país con ciencia de frontera”, indicó. Un acelerador para Sinaloa León Monzón dijo que la UAS busca la creación de tecnología de aceleradores, por lo que se requiere de más investigaciones de alto nivel. Anunció que próximamente se analizará la posibilidad de crear un acelerador para Sinaloa, para beneficio de la agricultura. “Inicialmente se trata de tener un acelerador de protones, un acelerador lineal”, comentó. Janneth Aldecoa, (Agencia Informativa Conacyt).

Experiencia ambiental de usuario: modelos tecnológicos para percibir otras realidades y «aumentar» la propia

Vivimos en una época en la cual la constante renovación de los modelos y productos nacidos de la innovación se vuelven el principal motor direccional de las tendencias del mercado tecnológico. Entre los proveedores adscritos a la industria de la electrónica, se vuelven primordiales diversas cuestiones como el trazado en el diseño y la fabricación del producto, el desarrollo de sistemas electrónicos de vanguardia, el seguimiento de las tendencias de los consumidores, entre otras cosas. En pocas palabras, hemos forjado las posibilidades de recrear lo extraordinario: abrir las puertas a nuevos mundos a través de la realidad virtual; hemos llegado en el punto que se vuelve inconcebible entender nuestra vida contemporánea separada de las raíces de la tecnología. De este modo, cuando se trata de imaginar una experiencia que satisfaga las posibles expectativas del usuario, la industria proyecta una constante renovación de los productos electrónicos que van apareciendo en el mercado; esto, con el firme propósito de no quedarse al margen de la escena de las novedades tecnológicas y la modernización imperante. ¿Qué es la experiencia ambiental de usuario? Los expertos en electrónica entienden como «experiencia ambiental de usuario» el resultado de la interacción del sujeto con una red de dispositivos tecnológicos que amplifican la percepción de una realidad recreada desde un plano virtual. A partir de esta herramienta renovadora,  conceptos como «realidad virtual» o «realidad aumentada» han marcado una tendencia creciente en el campo de la innovación tecnológica. En este sentido, comenzamos a ser testigos de una traslación del espacio físico y real a una perspectiva eminentemente virtual. ¿Qué son la realidad virtual y la realidad aumentada? Atendiendo a este propósito, es necesario explicar estos dos conceptos hermanados dentro de las ramas de la ciencia informática y que ayudan a comprender eficazmente las raíces de la experiencia ambiental de usuario: Realidad virtual. Es un modelo informático que genera imágenes de construcciones espaciales simuladas en tiempo real. La ilusión visual que puede ser desarrollada por el individuo juega un papel importante dentro de esta representación. A su vez, la construcción de escenas virtuales y la capacidad del usuario de moverse dentro de este espacio ilusorio brindan una experiencia única e insuperable. Así también, la realidad virtual posee diversas aplicaciones dentro del campo de la reconstrucción de la herencia cultural (a través de la restauración virtual de piezas antiguas para su correcto estudio), la medicina y la anatomía (elaborar diagnósticos eficientes a partir de la simulación virtual del cuerpo humano), como también en la simulación de situaciones límite con la finalidad de tratar pacientes con fobias, trastornos de ansiedad, además de otros estudios psicológicos pertinentes. Realidad aumentada. Resulta de una combinación en la visión del mundo real con ciertas recreaciones virtuales enmarcadas dentro de un procedimiento informático. La realidad aumentada puede encontrarse en los videojuegos, en proyecciones de tercera dimensión (3D), probadores de ropa virtual, entre otras interesantes utilidades. Así pues, su objetivo esencial reside en ofrecer una experiencia visual  que trascienda el plano de la vida cotidiana. Utilidades a la vista dentro de la experiencia ambiental de usuario Aunque ciertas propiedades interactivas a desarrollar dentro de esta herramienta tecnológica no han logrado materializarse todavía, algunos especialistas han proyectado a futuro posibles productos y servicios en el terreno laboral y el entretenimiento que puedan producirse mediante una concepción innovadora. Para esto, los expertos en mercadeo investigan en torno a posibles caminos viables en el diseño y la fabricación de sistemas que prometan esta experiencia. Dentro del campo digital, ha comenzado a diseñarse una aplicación móvil que permite visionar series y películas a la par que ofrece la posibilidad de informar en tiempo real curiosidades y datos relacionados al filme. Por su parte, algunas compañías privadas  han buscado desarrollar aplicaciones que monitoreen proyectos e interactúen con los empleados respecto a la planeación de tareas. Incluso, es sabido que ya existen algunos modelos en el mercado que brindan la posibilidad de trasladar al usuario a un sistema de realidad virtual disponible desde una pantalla móvil hasta en especializados cascos de percepción visual y auditiva. Algunas instituciones universitarias han movido diversos recursos en beneficio de la investigación y la fabricación de estos artículos tecnológicos. Finalidad de la experiencia ambiental de usuario En cuanto a la experiencia ambiental de usuario, se deben tomar en cuenta diversas cuestiones primordiales, tales como la organización del espacio dentro de la recreación virtual, la correcta elección de elementos puestos en juego dentro de la simulación visual que ayuden a despertar sensaciones en el sujeto, amén de la concepción estética del sistema informático. Así pues, el usuario podrá disfrutar una experiencia agradable dentro del nuevo marco de la innovación. En conclusión, la experiencia ambiental del usuario reconoce nuevas facetas en la observación de nuestro entorno real: permite explorar terrenos figuradamente inhóspitos en la comodidad del hogar. A su vez, ofrece un grado superior de interacción con las novedades de la realidad virtual. En suma, La experiencia ambiental es, pues, una innovadora ventana informática a nuevos mundos. Andrés Márquez (Comunicación y Difusión, PIT-UAS).  

La tercera misión de las universidades, estrategia clave para materializar la sociedad del conocimiento

En nuestra actualidad, generar las correctas percepción y difusión del conocimiento en el ámbito universitario se vuelve fundamental para concebir un valor económico notable en el sistema de mercado. En el siglo XXI, los panoramas académico y científico se han vuelto cada vez más competitivos. Los nuevos proyectos e investigaciones salidos de las universidades requieren la conjunción de empresas y organismos públicos que potencien su relevancia y pertinencia para la sociedad. En este sentido, las instituciones de enseñanza superior han partido de una serie de puntos principales que promuevan una colaboración eficaz en las distintas esferas de las labores científicas y profesionales. Entendemos así que existen tres misiones fundamentales que mueven a las universidades: la docencia (la más elemental desde su instauración), la investigación (recabar información y descubrimientos en beneficio de la apertura del conocimiento) y, recientemente, la tercera misión (que aboga por el impulso de proyectos profesionales en los ámbitos industrial y corporativo). ¿Cómo nace la tercera misión de las universidades? Uno de los primeros rasgos que atisban un origen de la actual tercera misión de las universidades se encuentra en Misión de la Universidad, un ensayo publicado en 1930 por el filósofo español José Ortega y Gasset. En este texto se reflexiona sobre las obligaciones que debe mantener una adecuada institución de enseñanza superior para considerarse como tal. En un fragmento del escrito, Ortega y Gasset comenta: «La enseñanza superior consiste, pues, en profesionalismo e investigación. […] Sorprende, pues, que aparezcan fundidas la enseñanza profesional, que es para todos, y la investigación, que es para poquísimos. Pero quede la cuestión quieta hasta dentro de unos minutos. ¿No es la enseñanza superior más que profesionalismo e investigación?». De este modo, el filósofo español señala de manera implícita una carencia —generada entre el profesionalismo y la investigación— que obliga a imaginar una tercera vía que conjunte de manera eficaz las necesidades de una sociedad cambiante y las utilidades socioeconómicas del conocimiento. Incluso, sorprende uno de los comentarios finales de Ortega y Gasset en este texto: «La Universidad tiene que estar también abierta a la plena actualidad; más aún: tiene que estar en medio de ella, sumergirse en ella». Algún tiempo después, alrededor de la década de 1990 (a finales del siglo XX), en la comunidad europea se inicia en algunos círculos de la sociedad moderna un movimiento de reflexión crítica respecto al papel que juegan las universidades y otras instituciones especializadas. De esta manera, algunas organizaciones internacionales comienzan a desarrollar nuevas estrategias para una eficiente relación entre la clase productiva y la élite del conocimiento. De ahí nace la idea primigenia de lo que después sería conocida como la tercera misión, que se divide en tres ejes principales: emprendimiento, innovación y compromiso social. Enfoques de la tercera misión de las universidades La tercera misión se entiende como un conjunto de estrategias que buscan sumergirse enteramente —Ortega y Gasset dixit— en las áreas de la tecnológica y la innovación. Se han propuesto tres enfoques esenciales que ayudan a sustentar un campo de acción definido que parte desde las instituciones universitarias hasta las organizaciones públicas y privadas. Estos agentes pueden relacionarse satisfactoriamente a partir de estas tres premisas básicas antes mencionadas. Emprendimiento. Esta es una de las actividades que ha generado más reconocimiento dentro de las perspectivas de la tercera misión. El emprendimiento se trata, pues, de dirigir los recursos económicos de las universidades hacia proyectos estudiantiles y docentes que —con una correcta instrucción profesional y académica— generen productos o servicios útiles para la sociedad. De esta manera, el emprendimiento se encarga de comercializar la tecnología realizada desde las instituciones de investigación y enseñanza superior; su propósito esencial reside en una nueva reestructuración del presupuesto universitario. Así, las técnicas del emprendimiento fomentan una estratégica distribución de fondos que permita desarrollar proyectos rentables y necesarios. Innovación. Por otro lado, la innovación es un instrumento que aporta ex profeso un camino a las universidades para desarrollar productos y servicios novedosos en el campo de la ciencia y la tecnología. La innovación nace de la conjunción entre la investigación y el conocimiento. A partir de estas dos herramientas encontradas en las entidades universitarias, estudiantes e investigadores pueden trabajar de manera conjunta en proyectos que reflejen nuevas perspectivas de utilización en el ámbito social, así como innovar en las actuales necesidades mercadológicas que imperan en la sociedad moderna. Así pues, la tercera misión necesita de la innovación para sus fines prácticos: en la actualidad, el escalado avance de las tecnologías de la información mueve las instituciones universitarias y formativas en su propósito de ofrecer nuevas vías de investigación y producción en el campo científico. Compromiso social. Se encuentra también dentro de los valores elementales de la tercera misión, un requerimiento fundamental de la comunidad internacional en el fomento de una provechosa relación bilateral entre la comunidad científica especializada y las necesidades del entorno social. Este enfoque está orientado a generar una vinculación más certera de la sociedad en los descubrimientos e investigaciones salidos de las instituciones de enseñanza superior. Así también, las universidades tienen el compromiso de ofrecer y ajustar sus hallazgos e iniciativas a las instituciones públicas y privadas adecuadas a fin de desarrollar proyectos conjuntos que generen un cambio favorable en las necesidades del entorno colectivo. Finalidad de la tercera misión Partiendo de estas premisas, la creación y la adaptación de la tercera misión en la comunidad internacional refleja un progreso evidente hacia la aprehensión de las herramientas tecnológicas en las universidades: instituciones que comunican y transfieren el conocimiento con el fin de observar y actuar positivamente ante los requerimientos de la sociedad. En conclusión, el futuro éxito de la tercera misión podrá concebirse en el grado de integración que se genere desde las entidades universitarias hasta los gobiernos y organismos públicos que estén dispuestos a estar a la mira de lo que los portadores del conocimiento ofrezcan. Andrés Márquez (Comunicación y Difusión, PIT-UAS).

Multidisciplinariedad, conjunción de disciplinas en beneficio de la innovación

Conforme el progreso de la ciencia y las áreas tecnológicas se vuelven palpables en nuestra vida cotidiana, se torna fácil concebir que el saber humano tome vuelos formidablemente altos en beneficio de un entendimiento elevado de la naturaleza y sus fenómenos. De ahí que observemos en nuestra actualidad una sociedad que —gracias a los avances de la ciencia y la tecnología— pueda descubrirse a sí misma y a su vez conquistar progresivamente todo un conjunto de conocimientos al servicio de la colectividad. Es por eso que en los últimos años el ámbito académico ha planteado nuevas estrategias que estrechen lazos entre la variedad de estudios comprendidos por el ser humano. En este sentido, la comunidad científica se ha apropiado de una variedad de concepciones que explican la relación inherente entre una y varias disciplinas. En particular, de ahí nacen la transdisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. Esta última (de la que hablaremos principalmente) puede entenderse como una combinación de un conjunto de saberes especializados que permiten atender ciertas ideas y exploraciones semejantes entre el conocimiento clasificado, sin abandonar ni mezclar las metodologías propias de cada disciplina. Es decir, la multidisciplinariedad concibe una serie de vías afines a un paradigma establecido y que caminan vinculadas en búsqueda de nuevos descubrimientos. ¿Qué son la «disciplina» y el «enfoque multidisciplinario»? Primero es necesario explicar el significado de estos dos términos, a manera de premisas para comprender mejor lo que se verá expuesto a continuación. En primera instancia, aquello que llamamos «disciplina» se entiende como un conjunto de saberes que pertenecen a una condición organizacional, es decir, que se limitan a un campo de estudio específico conforme a sus principios básicos y generales. Por ejemplo, una disciplina tan conocida como la biología se encarga de estudiar todo aquello que esté relacionado con los seres vivos y sus respectivos procesos biológicos encontrados en la naturaleza. Por otra parte, un «enfoque multidisciplinario» se puede entender como una orientación investigativa que pretende —por decirlo de algún modo— abordar su objeto de estudio desde distintos focos de atención; es aquí donde las diferentes disciplinas requeridas asumen un papel importante para desarrollar una metodología conveniente y llevar a una conclusión satisfactoria algún proyecto relacionado al campo científico o académico. Primeras nociones de multidisciplinariedad En el pasado siglo XX, algunos intelectuales y académicos comenzaron a dilucidar y reflexionar respecto a la relación entre diversas disciplinas en pos de los avances tecnológicos y los medios en masa. Así también, estos estudiosos despertaron ciertas expectativas al predecir un nuevo orden académico: una sociedad que negara un sendero unilateral (aceptado desde hacía varios siglos) para acceder al conocimiento profundo, que en lugar de ello optara por un procedimiento distinto, recorrer globalmente los saberes científicos y humanísticos en favor de un entendimiento panorámico de las indagaciones y los paradigmas propios de la razón. El filósofo canadiense Marshall McLuhan relacionó la alianza entre el avance tecnológico y el conocimiento humano cuando escribía en su libro Comprender los medios de comunicación: «Nos estamos acercando rápidamente a la fase final de las extensiones del hombre: la simulación tecnológica de la conciencia, por la cual los procesos creativos del conocimiento se extenderán, colectiva y corporativamente, al conjunto de la sociedad humana, de un modo muy parecido a como ya hemos extendido nuestros sentidos y nervios con los diversos medios de comunicación». Por ende, es así que el reciente alcance global de los medios informativos genera un ensamblaje idóneo para el trato multidisciplinario entre las distintas ramas de la ciencia y las humanidades. Asimismo, otros intelectuales entusiastas en torno a este fenómeno han reflexionado sobre la naturaleza de dicha interconexión entre las disciplinas a través de conceptos semejantes. De este modo, el psicólogo francés Jean Piaget hablaba de la transdisciplinariedad como una conveniente unión entre diferentes disciplinas con la finalidad de enganchar el conocimiento disperso, generando así una integración del saber. Así también, el pensador francés Edgar Morin confiere a la interdisciplinariedad la calidad de espacio donde se introducen distintos saberes especializados con la finalidad de articular un propósito específico en alguna labor investigativa. Morin lo explica a manera de analogía: «La interdisciplinariedad puede significar pura y simplemente que diferentes disciplinas se sientan en una misma mesa, en una misma asamblea, como las diferentes naciones se reúnen en la ONU sin poder hacer otra cosa que afirmar cada una sus propios derechos nacionales y sus propias soberanías en relación a las usurpaciones del vecino». La multidisciplinariedad en la innovación Como hemos sabido recientemente, los nuevos proyectos relacionados al área técnica y especializada requieren cada vez más de la coalición de las distintas ramas de la ciencia y los estudios sociales. Es así que los adelantos tecnológicos se asumen como una conjunción de múltiples procedimientos de trabajo e investigación en favor de la elaboración de servicios y productos originales e innovadores. Ante este nuevo y fructífero panorama, aun así se vuelve necesario promover en mayor grado los beneficios en el desarrollo de proyectos con enfoques multidisciplinarios en instituciones educativas y científicas ajenas a la vanguardia de la innovación y la creatividad. Podemos encontrar ejemplificados distintos casos donde la multidisciplinariedad (y sus respectivas concepciones hermanadas: transdisciplinariedad, interdisciplinariedad) se vuelven palpables en nuestra vida cotidiana. Cuando asistimos a un hospital, encontramos un gran número de especialistas en distintas áreas de la medicina: en un individuo que padece algún tipo de diabetes pueden trabajar en alianza cardiólogos, neurólogos, endocrinólogos, entre otros. Incluso, los laboratorios cumplen su función a partir de la complicidad entre biólogos, químicos y, en menor grado, físicos-matemáticos. En nuevos e innovadores espacios, tales como los talleres de alta especialización, se requiere la colaboración de informáticos e investigadores especializados en el área tecnológica para llevar a cabo proyectos que fomenten la creatividad y la innovación. Esto vuelve a la actividad multidisciplinaria un semillero de futuros avances y mejorías en distintos ámbitos como la salud, la calidad de vida, el mercado tecnológico, la conservación ecológica, entre otras cuestiones. De este modo, en una sociedad que ha comenzado a caracterizarse por un

Personal universitario y del CIAD imparte curso-taller sobre el uso de herramientas informáticas para el análisis de datos genómicos

Con la presencia de un grupo multidisciplinario integrado por 17 asistentes, estudiantes e investigadores de las áreas de biología, informática y genómica comparativa, se llevó a cabo el curso-taller Herramientas Informáticas para el Análisis de Datos Genómicos, durante los días 28 y 29 de noviembre, en las instalaciones del Parque de Innovación Tecnológica (PIT) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). El curso tenía como objetivo dotar a los participantes de conocimiento de vanguardia para el análisis de datos de tecnologías de secuenciación masiva, mediante el uso de software especializado para generar ensambles de genomas, mismos que posteriormente son analizados para su aplicación con fines específicos de genómica comparativa. A lo largo del curso taller se vieron temas como: generalidades de Unix y Linux, principios básicos del Shell, el Shell Prompt, ambiente del Shell y sus variables, sistema de archivos, entre otros. Las lecciones fueron impartidas por instructores de la Facultad de Informática Culiacán y la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas de la UAS, así como del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y del PIT-UAS(a través de su Laboratorio de Ingeniería y Ciencia de Datos). Clausuraron dicho evento e hicieron entrega de las constancias de participación, el director general del PIT-UAS, maestro José Ramón López Arellano, el líder del Laboratorio de Ingeniería y Ciencia de Datos del PIT-UAS, doctor Inés Fernando Vega López, además del doctor Cristóbal Chaidez Quiroz, director del Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (Laniia). El doctor Vega aseguró que: «… con esta colaboración, el PIT-UAS se incorpora a una iniciativa de Conacyt que se denomina Laboratorios Nacionales… El Laniia nos invita a participar… Entendiendo que para efectos de garantizar la inocuidad de los alimentos es necesario entender a los contaminantes biológicos que los afectan». Por su parte, el doctor Chaidez expresó que dicho curso «… viene a complementar un área del conocimiento que no habíamos podido integrar, que es la informática. Somos del área biológica y conformamos el área informática para trabajar en el área de la bioinformática aplicada a problemas agrícolas que afectan el estado de Sinaloa». Por último, cabe mencionar que se llevaron a cabo dos cursos previos (noviembre de 2015 y agosto de 2016) con participaciones de catedráticos e investigadores de diferentes instituciones, como la propia UAS y la británica Universidad de Bath, así como el CIAD. Esta edición es parte del seguimiento de las actividades dedicadas a la integración del Laboratorio de Bioinformática en el PIT-UAS, además del desarrollo de diversos proyectos en el área. Jesús Moroni Arellano (Comunicación y Difusión, PIT-UAS).

Bioinformática: el estudio de los genes mediante tecnologías de la información

Todo ser vivo responde a una cadena de informaciones, datos vivos que se codifican hasta finalmente constituir un organismo. Gracias a transcendentales investigaciones, hemos descubierto que nuestras macromoléculas (como las proteínas y el ácido desoxirribonucleico [ADN]) explican nuestra constitución biológica, además de revelar posibles alteraciones y padecimientos adheridos a nuestra secuencia genética. Antes que el espectro de la informática tocara a las puertas de la biología, la intención de acumular este extenso volumen de información genética representaba una ardua tarea en el terreno de los estudios biológicos. La compilación de una enorme base de datos —semejante a un gran archivero tradicional— resultaba complicada y fatigosa. Afortunadamente, los algoritmos propios de la informática llegarían para salvar el día. En este sentido, la reciente aparición de la bioinformática se erige como una provechosa alianza entre las ciencias biológicas y las tecnologías de la información. Por lo tanto, se entiende como una ciencia multidisciplinaria que analiza y pretende recoger referencias genéticas en beneficio de aplicaciones asociadas a los campos de la medicina y los estudios genómicos. El nacimiento de la bioinformática Todo comenzó en 1953, cuando el estadounidense James D. Watson y el británico Francis Crick dejaron en claro la estructura del ADN: un modelo de doble hélice. Algunos años después, en 1965, la físico-química estadounidense Margaret Dayhoff publicaría su libro de investigación Atlas of Protein Sequences, texto que ayudó a conjugar las útiles herramientas de los primeros ordenadores con las indagaciones relacionadas a los estudios genómicos. De ahí en adelante, en un sentido muy rudimentario, los demás biólogos acercaron sus hallazgos hacia aquellos primitivos computadores que permitían archivar —en el sentido estricto de la palabra—, la información de las distintas combinaciones de proteínas y la estructura del ADN. En otras palabras, partiendo de los primigenios albores de la informática y las investigaciones relacionadas a la biología molecular, ambos coludieron en un principio para labores estadísticas. La conveniente alianza de la informática y la genética Desde el célebre descubrimiento de Watson y Crick, entendemos que el correcto estudio del ADN descifra el signo de la vida biológica y particulariza las complejas propiedades de los métodos orgánicos: en suma, el gen explica al organismo. Por consiguiente, en el genoma (conjunto de genes) se localiza parte de la respuesta fundamental de la constitución de un ser vivo. Para ahondar en este esta materia de estudio ha sido necesaria una coalición fundamental con las ciencias computacionales. Mientras que desde el siglo XIX la genética se entiende como una ciencia que estudia y analiza los componentes hereditarios entre organismos que se transmiten de generación en generación, por su parte, la bioinformática viene a facilitar, a través de equipos tecnológicos, los métodos investigativos que generan importantes hallazgos en este campo científico iniciado por Gregor Mendel. El estudio del genoma pretende revelar ciertas cuestiones sobre el funcionamiento y el principio evolutivo de la vida biológica. De este modo, habría que preguntarse: ¿por qué los biólogos procuran construir una respuesta total del origen de la existencia desde una escala microestructural a una macroestructural? La respuesta está en las particularidades de un gen, que permiten formar un entendimiento conjunto de la herencia entre organismos. Por consecuencia, razonamos que las herramientas de la informática son prósperamente valoradas para las investigaciones de estas disciplinas. Tanto así que otras aplicaciones tecnológicas de los estudios genómicos apuntan a reconocer en la secuenciación genética un acceso a numerosas variaciones anormales en los genes que rastrearían el origen de diversos padecimientos humanos. De este modo, las conclusiones de la genómica ayudarían a redefinir los actuales métodos existentes en los tratamientos médicos. Aplicaciones de la bioinformática Como hemos mencionado anteriormente, la diversidad genética de los organismos concibe numerosas directrices que abogan por un área de investigación y, consecuentemente, campos de aplicación para todo ese conocimiento que poco a poco está siendo adquirido. Desde la bioinformática se exportan varios alcances al terreno de la medicina, los estudios evolutivos, la conservación de la biodiversidad, entre otras significativas aplicaciones. Así, la medicina mantiene su relación con los estudios genómicos a través de la industria farmacéutica. El importante papel que desempeña la creación de medicamentos de vanguardia para la mejora en la calidad de vida redefine los nuevos caminos de la fisiología en nuestro siglo XXI. Estos hallazgos tienen como consecuencia el impulso de tratamientos preventivos y precisos para enfermedades oncológicas (diversos tipos de cáncer, leucemia, tumores benignos) y patologías asociadas a mutaciones genéticas. También, la bioinformática permite almacenar un control médico hospitalario: a través de la información de patrones hereditarios y posibles anormalidades genéticas, se atienden medidas preventivas en beneficio de la salud del paciente. Por otro lado, en las investigaciones relacionadas a la biología evolutiva, las herramientas tecnológicas permiten rastrear las múltiples transformaciones que han sufrido las secuencias genéticas en diversas especies animales y, primordialmente, en el ser humano. Es decir, los datos biológicos de un organismo están asociados a una herencia genética con patrones semejantes: en el acto reproductivo reside una sucesión genética que se conserva a través de las generaciones. Uno de los problemas primordiales de nuestra actualidad, como lo es la contaminación ambiental, también encuentra cabida en los estudios de la bioinformática. Es a través de la recuperación de información de distintas secuencias genéticas del ADN que algunos investigadores promueven un estudio general de las poblaciones y las especies animales para revelar posibles desarrollos evolutivos en estos organismos y cómo reaccionan ante el actual deterioro ambiental. En conclusión, la bioinformática revela y abre las puertas a nuevas líneas de investigación en beneficio del conocimiento biológico de los organismos que nos rodean. Ante esta nueva responsabilidad, es necesario atender las problemáticas sanitarias y ambientales que arrastra una sociedad en constante estado de aprendizaje. En pocas palabras —y aunque pudiera parecer un tanto contradictorio—: mantener nuestra herencia con ayuda de la innovación.   Andrés Márquez (Comunicación y Difusión, PIT-UAS).

Personal de la empresa japonesa Hioki imparte en el PIT-UAS capacitación para analizar la calidad de la energía eléctrica

El ingeniero Román Leal, representante regional de la empresa japonesa Hioki, visitó las instalaciones del Parque de Innovación Tecnológica (PIT) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) para impartir una capacitación sobre cómo utilizar el analizador de calidad de energía PW3198, 22 personas se dieron cita en la Sala de Videoconferencias; destacó la participación de colaboradores del PIT-UAS, así como estudiantes y personal docente de la Universidad Tecnológica de Culiacán, estudiantes del Tecnológico de Culiacán y empleados de la empresa residente HunabSys. El PW3198 sirve para conocer los problemas de calidad de energía en las corrientes de red, ya sea una vez que sale de la subestación hacia la empresa o cuando se envía para su aplicación. En entrevista, el representante de Hioki especificó algunas funciones del aparato: «Para hacer el monitoreo de la buena o mala calidad de la energía que se tenga en las instalaciones, para corregir los factores de potencia bajos, los desbalances de bases… Esto nos va a servir para ahorrar en costos energéticos, para ahorrar en mantenimientos predictivos, para no cometer infracciones por el suministro eléctrico en CFE con bajos factores de potencia. Aparte, se pueden hacer análisis en paneles solares, en máquinas para potencias y consumos y para ver las alteraciones que los mismos aparatos que tienen aquí generan en la energía». La capacitación consistió en explicar las funciones que puede cumplir el aparato y el rendimiento que puede dar el mismo, además se explicaron la instalación del PW3198 y los resultados que genera en el campo de trabajo. Sin duda, el rendimiento del excelente equipo con el que cuenta el PIT-UAS en su Smart Eco-Park se vería beneficiado con este aparato, que sería de gran ayuda para garantizar un mejor uso de energía no sólo en las instalaciones del propio PIT-UAS sino en la Casa Rosalina en general. Asimismo, cabe destacar que se mantendrá contacto con la empresa Hioki para que, en un futuro, se pueda contar con otros aparatos que beneficien el funcionamiento del Parque.  Alfredo Careaga (Comunicación y Difusión, PIT-UAS).