Tecnología educativa: una nueva oportunidad para aprender

Las formas de plasmar, guardar y transmitir la información han variado con el paso del tiempo ya que la humanidad ha logrado aportar diferentes técnicas para escritura de las cuales sólo algunas han logrado perdurar con el transcurso de los años. Tal es el caso de los primeros grabados en piedra o inscripciones en tablas de madera o arcilla, pasando después por la escritura plasmada en pieles de animales e incluso con la creación de papiros, derivados del descubrimiento y utilización del papel. A este evento le siguió la aparición de la imprenta que, a pasos agigantados, promovió de forma muy conocida la difusión de las ideas y queda en la actualidad una nueva manera de tratamiento automático que ha logrado posicionarse como la número uno y esa es la escritura digital en las computadoras. Ahora conoceremos cómo se ha empleado ésta escritura digital en las nuevas tecnologías para el aprendizaje, es decir, las tecnologías educativas. Llegada de las computadoras a México En México, el ingeniero Sergio Beltrán López de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) puso en operación la primera computadora en el país el 8 de junio de 1958, siendo ésta la IBM-650 que fue instalada en la antigua Facultad de Ciencias de la UNAM. Dicha computadora era capaz de realizar más de 1,330 operaciones de suma y resta por segundo y que funcionaba con tarjetas perforadas. Después del paso que dio la UNAM en la computación, a este movimiento tecnológico se sumaron otras instituciones académicas como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) con la adquisición de una IBM-709 y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) con una IBM-1620. Así mismo, diferentes organismos de gobierno como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Congreso Federal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX), se unieron a la adquisición de computadoras convirtiéndose así en pioneros de la era digital en el país. Según datos de 1999 obtenidos por Adler-Lomnitz y Cházaro, se tenía estimado que en el año 1968 en México existían alrededor de 200 computadoras operando. Una cantidad ligeramente mayor al número de computadoras que había en esos momentos en países como Argentina y Chile. Las nuevas tecnologías aplicadas a la educación La computación en la ciencia ha jugado un papel muy importante en la comunidad de investigadores ya que siempre ha existido la necesidad de procesar, archivar y trabajar con grandes cantidades de datos, tarea que antes se dificultaba debido a que los procesos tenían que ser llevados a cabo por medio de cálculos manuales y procesamiento de datos en físico, actividades que a veces alargaban la espera de resultados. Como dato curioso, la primera computadora que se introdujo en México en 1958 logró resolver, en sus comienzos, distintas tareas de astronomía, física, ingeniería química y hasta antropología. En la UNAM también se comenzaron a impartir cursos de física y matemáticas a cargo del Dr. Alejandro Medina Plascencia, en los cuales se involucraba el uso de las computadoras pero fue hasta principios de los años sesenta que se comenzó a impartir el primer programa mexicano de posgrado en ciencia de computadoras. Actualmente en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) se tienen registradas 52 maestrías y doctorados en México, todos ellos relacionados a las ciencias de la computación impartidos en 35 universidades, institutos tecnológicos y centros de investigación del país de las cuales destacan la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad de Guadalajara (UdeG), entre otras. Evolución de la enseñanza digital La educación siempre ha estado acompañada de materiales de apoyo como libros, revistas, monografías, entre otro tipo de materiales físicos. Un precedente para mejorar el aprendizaje se dio en 1993 con la aparición de Microsoft Encarta, una enciclopedia electrónica que contenía diversidad de temas probados como una herramienta útil para el estudio y el aprendizaje. Este programa de computadora incluía más de 50,000 artículos de información con imágenes, videos y sonidos así como un Atlas interactivo. Otro ejemplo de tecnología educativa que se presentó en México fue el programa Enciclomedia, impulsado por el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Educación Pública. Este programa incluía el contenido de los libros de texto gratuitos que estaban vigentes así como una gran cantidad de materiales didácticos e interactivos. Dicho programa tenía por objetivo contribuir a la mejora de la calidad de la educación en escuelas primarias. Aunque Enciclomedia no tuvo el mejor de los finales, su estrategia sí contaba con algunos elementos para incluir las nuevas tecnologías en el aprendizaje. Cómo aprovechar las herramientas tecnológicas Así es como terminamos esta pequeña travesía enfocada a conocer la manera en que se emplean las tecnologías educativas y algo más que eso, la historia de la computación en nuestro país. Como lo parafraseábamos al inicio, la información que necesitamos termina encontrándose en los libros; hecho que permitía que al momento de hacer una tarea las bibliotecas fueran los primeros lugares a los que se acudía para revisar libros y así encontrar la información necesaria para complementar el aprendizaje. Actualmente sólo es necesario abrir el buscador o tomar el celular para escribir una palabra y encontrar en segundos “toneladas de información”, es decir, cientos de documentos que permiten que nuestra vida y aprendizaje, sean más fáciles. Jesús Moroni Arellano (Comunicación y Difusión, PIT-UAS)

Dispositivos móviles, una ventaja tecnológica al alcance de tu mano

¿En algún momento de tu vida te has puesto a pensar en qué inviertes tu tiempo? De seguro vienen a tu mente actividades como ir a la escuela, trabajar, visitar a algún familiar, ver una película, practicar un deporte, leer, descansar y muchas actividades más. Es por eso que en este Miércoles de CTI te hablaremos sobre un tema que podrá ayudarte a dilucidar sobre cómo aprovechas el tiempo. Se trata de una tecnología de doble filo que, así como puede ayudarte en la vida diaria, también puede llegar a perjudicarte: los dispositivos móviles. Los dispositivos móviles y sus inicios Antes de continuar sería necesario definirlos, así que se considera como dispositivo móvil a un aparato pequeño que cuenta con capacidades de procesamiento, con conexión constante a una red, y que se diseñó para cumplir específicamente una función, pero tiene la capacidad de realizar otras funciones. Una característica importante de estos dispositivos es que pueden ser transportados por una persona sin ningún problema. En este rubro entran demasiados aparatos como reproductores de audio, teléfonos móviles, tabletas electrónicas y hasta navegadores GPS. En el documento Dispositivos Móviles y Multimedia del colaborador de la Universitat Oberta de Catalunya, César Tardáguila Moro, se muestra un claro ejemplo de esta tecnología que emergió en los años noventa y es precisamente el Newton; considerado como la primera PDA y que fue hecho por la compañía estadounidense Apple. Éste salió a la venta en 1993 y solamente duró cinco años en el mercado. Sin embargo, durante los años ochenta, marcas como Casio y Hewlett-Packard lograron desarrollar y comercializar calculadoras programables que, aunque no podían sincronizar datos con una computadora, poseían capacidades gráficas e incluso contaban con accesorios como impresoras o tarjetas de memoria extraíbles. Hablemos de sus tipos Según el desarrollador de aplicaciones, César Tardáguila, los dispositivos móviles se dividen de la siguiente manera de acuerdo a su tamaño y características: Teléfonos: Éstos son los de menor tamaño, más ligeros y más transportables. También son considerados de los más económicos. Su función principal es hacer y recibir llamadas, pero conforme ha avanzado la tecnología, éstos han ganado más funciones equiparadas a las de un ordenador así como grabación y edición de video, captura de fotografías, navegación en internet, entre otras. Asistente Personal Digital (PDAs, Personal Digital Assitant): Aunque su uso ha disminuido en los últimos días, éste dispositivo es prácticamente una computadora de mano que tiene como principal función servir como agenda electrónica. Si bien en un principio se limitaba a calendario, lista de contactos, bloc de notas y recordatorios; con el paso del tiempo ha evolucionado y el repertorio de aplicaciones se ha ampliado para incluir juegos, acceso a internet, reproducción de archivos y muchas funciones más. Se han convertido en algo similar al teléfono, sin la posibilidad de realizar y recibir llamadas. Consolas: Son los dispositivos que están diseñados para jugar videojuegos, aunque cada vez son más sofisticados ya que integran las funciones de una PDA o teléfonos; como reproducción de archivos, agenda y calendario, incluso hasta la posibilidad de navegar en internet. Computadoras portátiles: Estos aparatos cuentan con las mismas capacidades que las de escritorio, pero está diseñada en un tamaño reducido, para poder moverlas de un lugar a otro. Tabletas: Es una computadora de menor tamaño que las portátiles pero mayor tamaño que un teléfono inteligente o un PDA, tiene las funciones de consulta y edición de documentos, visualización de videos, lectura de libros electrónicos, navegación web, GPS, reproductor de música, entre otras más. M-learning, la innovación educativa Existe un sinfín de funciones que se pueden dar a los dispositivos móviles, y una de las áreas que se ha explotado de buena manera es en el sector de la educación debido a que el uso de estos aparatos ha fomentado, impulsado y favorecido el desarrollo de las competencias básicas. Actualmente no se trata solamente de la adquisición de conocimientos, sino que también se ha enfocado en el desarrollo de destrezas y habilidades. En este sentido, el aprendizaje móvil (m-learning) es un claro ejemplo de lo mencionado en el párrafo anterior ya que este sistema de aprendizaje se define como una forma de enseñanza por medio de los dispositivos móviles, es decir se divide en dos: por una parte el e-learning (educación a través de internet) que contribuye con el acceso a los contenidos, y por otra parte el dispositivo que aporta la movilidad. Esto es una gran paso para que la educación tenga mayor alcance y que haya aprendizaje en cualquier momento y en cualquier lugar. El m-learning es una forma de educación más dividida en contenidos, similar al trabajo con objetivos, en esta tecnología se utiliza voz, gráficos, animaciones y se promueve el aprendizaje de campo. Este tipo de enseñanza tiene una ventaja al contar con características tecnológicas importantes como las siguientes: Portabilidad, gracias al tamaño de los dispositivos y la comodidad para llevarlos de un lugar a otro. Inmediatez y conectividad a través de redes inalámbricas. Ubicuidad, al dar la oportunidad de contar con la enseñanza a pesar del continuo movimiento del usuario. Adaptabilidad de servicios, aplicaciones e interfaces a las necesidades del usuario, del mismo modo la inclusión de accesorios para facilitar el uso y así poder tener una mejor experiencia. Estos progresos en la educación son muy importantes para la mejora de la sociedad y el desarrollo de los países, pero también puede ser contraproducente porque se podría convertir en un distractor para los estudiantes debido a los malos hábitos que se tiene en la utilización de los móviles. ¿El internet nos consume? De acuerdo al Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) en 2016, podemos conocer que el mexicano tiene en promedio una conexión diaria de 7 horas y 14 minutos, casi lo relativo a un día laborable. Este crecimiento ha ido a la alza (1 hora y 3 minutos más que en 2015) y se debe principalmente al uso de dispositivos móviles. También

Colaborar para innovar: del modelo de triple, a la cuádruple hélice

Alguna vez hemos escuchado o empleado una figura retórica muy común, puede funcionar a modo de comparación o a modo de inclusión de ideas que involucren a tres elementos: una tríada o un tricolon; es básicamente una creación filosófica tan antigua como la sociedad misma y que en ocasiones distintas podemos emplearlos dependiendo nuestro propósito. Un ejemplo práctico puede ser el triángulo de fuego que describe a tres elementos que son necesarios para que se genere el fuego: oxígeno, combustible y un calor de ignición, ¿suena científico no?, otro ejemplo podría ser el de un dogma religioso llamado la santísima trinidad, el cual funciona como la concepción de un dios en tres personas distintas; o por otra parte en el tema jurídico-político están los tres poderes del Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Estas referencias podrían sonar un tanto distantes del contenido de una nota regular de Miércoles de CTI, así que por ahora podemos dejar de lado lo filosófico para pasar a estudiar lo científico-tecnológico. Triple hélice: una breve explicación Veinte años atrás, en 1997, fue propuesto por Henry Etzkowitz y Loet Leydesdorff un modelo de colaboración que buscaba ir más allá del modelo lineal (significa, en pocas palabras, que la ciencia conduce a la tecnología y la tecnología satisface las necesidades del mercado) y se conformaría como una estrategia de colaboración para tres entes distintos pero con un gran potencial para hacer simbiosis. Dichos entes son: Universidad, Empresa y Gobierno que, de acuerdo a la investigadora Helene Giselle Chang Castillo, cada uno tiene un papel básico en esta relación para crear innovación y transferir el conocimiento. También Henry Etzkowitz define a “la triple hélice” como una asociación entre iguales, que son relativamente independientes, pero en cuya interacción las esferas institucionales “se traslapan” y toman unas el papel de las otras. Así pues, éste modelo se ha enfocado a la cooperación así como en la creación de un ambiente de innovación que ha tenido un gran auge en América Latina. Sociedad: un nuevo elemento para la innovación A diferencia del modelo anterior, la cuádruple hélice integra a un nuevo elemento para su adecuado funcionamiento, al que se denomina sociedad. Retomando las palabras de autores como Carayanis y Campbell, podemos decir que una cuádruple hélice aparece cuando se integra al modelo anterior la participación del público, es decir, de una sociedad que se basa en la cultura y que se puede llegar a ella a través de los medios de comunicación. Las Universidades llevan a cabo dicha vinculación por medio de su cuarta misión la cual implica la transferencia del conocimiento. En la sociedad de la información la vinculación se ha convertido en una herramienta para la cooperación entre las empresas y las universidades, en particular para la transferencia de tecnología. Entonces, al hablar de sociedad podemos referirnos a la incorporación de personas individuales como un elemento clave en el modelo de innovación que ha llevado a las administraciones públicas a favorecer mecanismos para que empresas, academia y personas puedan relacionarse entre sí. Uno de los mecanismos más habituales son los Living Labs, los cuales permiten desarrollar proyectos en colaboración con ciudadanos, empresas y centros de investigación públicos y privados. Podríamos definir a los Living Labs como una red de laboratorios e investigadores donde existe un proceso de investigación abierto, cooperativo y multidisciplinario donde el usuario (por lo general no experto) participa desde el inicio en el proceso de la innovación. ¿Cómo se adapta el mundo a la cuádruple hélice? Este innovador modelo de cuádruple hélice ha sido estudiado por diversos autores que demuestran que su aplicación es posible en entornos de colaboración científica y transferencia de conocimiento. Un ejemplo ha sido obtenido del Informe de la Investigación de Cuádruple Hélice para el proyecto “Creación de innovación local a través de la cuádruple hélice” (cliq por sus siglas en inglés para Creating Local Innovation through a Quadruple Helix) en el cual se muestra una definición general del modelo de innovación de cuádruple hélice: «es un modelo de cooperación en innovación o entorno de innovación en el que los usuarios, empresas, universidades y autoridades públicas cooperan para producir innovaciones». Cuando se habla de innovaciones, se está refiriendo a cualquier tipo de cambio que genere valor o utilidad para los socios; por ejemplo innovaciones tecnológicas, sociales, de productos, de servicios, comerciales y no comerciales. El proyecto cliq es desarrollado en la Unión Europea y su objetivo se centra en el papel que juegan las autoridades locales en la conducción de la innovación para apoyar sus objetivos de empleo y crecimiento económico. Se basa en evidencias de investigación anteriores que destacan la importancia de las asociaciones locales de cuádruple hélice para reunir a universidades, empresas, la sociedad civil y las autoridades locales. Otro ejemplo fue el que se presentó en la Primera Cumbre Iberoamericana de Ciudades del Conocimiento realizada en 2015 en Ciudad Yachay (primera ciudad planificada de Ecuador) en donde el debate giró en torno al papel que juegan la academia, el Estado, la industria y la sociedad para pasar del modelo de la triple hélice a un nuevo modelo de cuádruple hélice «involucrando a la sociedad en el camino hacia una economía basada en el conocimiento». México y la cuádruple hélice Por su parte, México no se aparta del camino de la innovación al utilizar el relativamente nuevo modelo sonde universidades y empresas muestran su interés y su colaboración; tal es el caso de la Confederación Patronal de la República Mexicana (coparmex), cuando su presidente nacional Juan Pablo Castañón, compartió en una entrevista a medios su interés por llegar a colaborar de acuerdo al modelo de cuádruple hélice. En dicha entrevista destacó que pueden surgir nuevas estrategias para las empresas en un mundo donde la única constante es el cambio e avance de la tecnología ha creado la necesidad de innovar. Existen casos de investigadores en México donde incluso se muestran teorías que pueden beneficiar a la sociedad con un modelo más avanzado; el de la quíntuple hélice que está enfocado

Propiedad intelectual, porque no basta con idear e implementar: hay que patentar

Imaginemos por un momento a Sir Isaac Newton en su laboratorio: con un prisma triangular de cristal en sus manos, divide un haz de luz blanca para obtener los colores que la componen; o pensemos en Benjamín Franklin mientras realiza el ahora bien conocido experimento del cometa que es golpeado por un rayo; incluso, contemplemos a Voltaire, ensimismado, ideando una de esas frases que encontramos en sus numerosas creaciones literarias y tanto nos gustan. Pues bien, los métodos que estos ilustrados utilizaron fueron guiados por la razón de la naturaleza y lo que pretendían era descubrir sus secretos. En este sentido, los intelectuales afirmaban que la mente humana puede desentrañar todo mediante la razón y el método científico. Así, durante el periodo conocido como la Ilustración surgieron teorías que generaron avances en todos los campos del conocimiento y también en el arte. Haciendo uso de su intelecto, el hombre, a lo largo de la historia, ha creado obras artísticas y científicas, así como inventos y marcas relacionados con la industria y el comercio; y todo esto cabe en la propiedad intelectual. Muy interesante el dato sobre la Ilustración y los antiguos generadores de conocimiento; pero —te preguntarás— ¿qué es exactamente la propiedad intelectual? Celebremos el Día Mundial de la Propiedad Intelectual De acuerdo a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la propiedad intelectual se relaciona con las creaciones de la mente, es decir, todo aquello que es concebido por la mente humana y se representa posteriormente como una invención, una obra literaria o artística, algún símbolo distintivo o imagen o marca utilizada para el comercio. Este año, en el marco de la celebración del Día Mundial de la Propiedad Intelectual (DMPI), la OMPI eligió el tema «La innovación mejora la vida», con el que pretende analizar el modo en que la innovación está logrando que nuestras vidas sean más sanas, más seguras y más cómodas, gracias a la transformación de los problemas en progreso. ¿Realmente es la propiedad algo tan importante como para tener su propio día anual internacionalmente? Bueno, la OMPI, cuyos Estados miembros instituyeron esta celebración, conmemora el DMPI desde 2000 para sensibilizar al público en torno al papel de la propiedad intelectual en la vida diaria y para celebrar la contribución que los innovadores y los creadores de todo el mundo hacen para el desarrollo de la sociedad. El DMPI se celebra cada año el 26 de abril, día en que entró en vigor (aunque en 1970) el convenio mediante el que se estableció la OMPI. Entonces, ¿derecho de autor y propiedad intelectual son lo mismo? Este mes, el programa Tele con Ciencia de la Agencia Informativa CONACYT tuvo como invitado en una de sus emisiones al director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Miguel Ángel Margáin González. Durante la entrevista se trataron temas relacionados con la propiedad intelectual en nuestro país, así como una comparativa a nivel global. El servidor público señala que, en pocas palabras, todas las demostraciones del intelecto humano se dirigen al mismo objetivo: mejorar la vida de las personas; lo que varía es la clasificación, pero todas tienen un único fin: proteger las invenciones del inventor. Y, entre otras cosas, Margáin González precisó que la propiedad intelectual se divide en dos categorías para la protección: la propiedad industrial y el derecho de autor. En este sentido, se puede definir como propiedad industrial aquella que abarca los registros de las patentes de invención, las marcas, los diseños industriales y las indicaciones geográficas; mientras que el derecho de autor se refiere a la protección de creaciones literarias, películas, obras artísticas, diseños arquitectónicos (básicamente los productos propios del arte). ¿Son derechos humanos, los derechos de propiedad intelectual? En el documento titulado «¿Qué es la propiedad intelectual?» de la OMPI se establece que estos derechos se asemejan a cualquier otro tipo de propiedad, ya que el creador o titular de la patente puede gozar de los beneficios que se derivan de ésta o de la inversión que realizó para su creación. El artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos contempla el derecho de «beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales resultantes de la autoría de las producciones científicas, literarias o artísticas». Como dato histórico relevante, recordemos que la importancia de la propiedad intelectual se reconoció por vez primera en dos tratados que ahora administra la OMPI: el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial (1883); años más tarde, en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas (1886). En el caso de México, la Ley de la Propiedad Industrial regula la protección de las invenciones, así como la Ley Federal del Derecho de Autor (que se basa en el artículo 28 de la Constitución Mexicana) «tiene por objeto la salvaguarda y promoción del acervo cultural de la Nación». En materia de patentes, ¿cómo está México respecto al mundo? Según el Índice Global de Innovación 2016, escala conformada por 128 países, la clasificación queda así: Yemen ocupa el último puesto, con 14.55 puntos; nuestro país se encuentra en el puesto 61, con 34.56 puntos; mientras que el puesto 10 es ocupado por Alemania, con un total de 57.94 puntos; nuestro vecino del norte, Estados Unidos, aparece en el puesto número 4, con 61.40 puntos; y en primer lugar se encuentra Suiza, con 66.28 puntos. En 2015 se dio a conocer otra clasificación, titulada Indicadores de Propiedad Intelectual en el Mundo, donde China obtuvo el primer lugar, tomando en cuenta tres ejes: registro de patentes, registro de marcas y registro de diseños industriales; lo siguen Estados Unidos en el segundo lugar de patentes y Japón en el tercer lugar; México aparece en el lugar 36 de la escala de patentes, el puesto 17 en registro de marcas y el 31 en registro de diseños industriales. Por lo que respecta a las principales 10 oficinas de patentes en el mundo, el primer puesto es ocupado —de nueva cuenta— por China, lo siguen

Realidad virtual: «vivir» experiencias a la carta

¿Llegaron las vacaciones de primavera y tuviste que quedarte en casa, aburrido, viendo cómo pasaban las horas sin tener algo nuevo, interesante o emocionante que hacer? No te preocupes, en este Miércoles de CTI te traemos una solución para que esto no te vuelva a suceder, para que ahora sí puedas viajar o, mejor dicho, salir del mundo real. Así es, nuestro tema de hoy es la realidad virtual (RV), tecnología que permitirá tener una magnífica experiencia interactiva y te hará sentir que estás en el lugar y en el momento deseados —sea cual sea ese lugar o esa experiencia—. ¿Cómo «estar ahí» sin estar ahí? Esta tecnología inició a mediados de los años sesentas con algunas técnicas de simulación digital, pero fue hasta los años ochentas cuando se denominó como realidad virtual (RV). La RV permite simular la realidad de manera tridimensional en computadoras que proporcionan información sensorial (visual, auditiva, táctil y otras), con el fin de provocar que el usuario perciba que se encuentra en algún lugar específico en el que en realidad no está. La RV hace al usuario visualizar, manipular e interactuar en un entorno virtual mediante la tecnología, es engañado por medio de los correctos estímulos a sus sentidos y así logra alcanzar una impresión de realidad creíble. La RV es tan versátil que tiene la capacidad de aplicarse en diversas áreas, como educación, entretenimiento, arte, laboral, entre otras. Ahora bien, hablar de RV es referirse a una serie de técnicas distintas que cuentan con elementos y rasgos en común, mas no existen modelos específicos de tipos, debido a que adquieren formas y características diferentes, además de que utilizan diversos equipos tecnológicos y están diseñados para diversas funciones. A continuación te expondremos una clasificación más general que es internacionalmente aceptada y te comentaremos algunas de las aplicaciones de la RV. Hablemos de clasificaciones No obstante la amplia gama de aplicaciones que tiene la RV, es posible agrupar los sistemas en tres clases, según sus principales características: Sistemas de sobremesa. Consiste en sistemas no inmersivos que proyectan el entorno de manera digital a través de la pantalla de un ordenador, donde el consumidor puede interactuar y desplazarse. En ocasiones se utilizan gafas de visión estereoscópica, mas no es necesario en todas las aplicaciones. Estas plataformas son especiales para el diseño industrial y las aplicaciones que exigen sistemas avanzados de visualización en tercera dimensión. Sistemas proyectivos. Por medio de la proyección de imágenes del mundo virtual en una pared, el usuario percibe la sensación de estar en ese lugar. Para este sistema es necesario la utilización de gafas estereoscópicas, para crear la sensación de presencia. En algunos casos el usuario puede interactuar con los elementos que encuentra y los movimientos que realizan en el entorno material son controlados por él mismo. Estos sistemas son utilizados para simuladores de vuelo y otros simuladores de conducción, además de presentaciones de arte virtual, aplicaciones educativas, entre otras funciones. Sistemas inmersivos. Este sistema tiene como objetivo lograr que el usuario se sienta dentro del lugar que fue generador por el ordenador. Una característica importante es que cuenta con dispositivos que son capaces de engañar al usuario y estimular el mayor número de sentidos posibles. Es necesario que el usuario se aísle del entorno real, de ahí que sea obligatorio el uso de un casco de visualización estereoscópica. De las aulas al diván, pasando por todo tipo de entretenimiento En el tema de la educación, los maestros incursionan en esta tecnología emplear mundos virtuales en computadoras para enseñar materias como biología, física, matemáticas, química, historia y geografía por medio de tutoriales. Dentro del rubro laboral, tomemos una de las múltiples áreas de aplicación: la psicología clínica, que mediante RV da la oportunidad de disponer de simulaciones para llevar a cabo tratamientos psicológicos, como trastornos de ansiedad, trastornos psicológicos y la acrofobia (fobia a las alturas). Por lo tocante a la construcción, se realizan estudios y diseños de modelos virtuales en ingeniería mecánica, industrial, hidráulica civil y arquitectura, además de la simulación de ambientes en distintos sectores. En el campo del arte también se aprovecha esta tecnología, en el museo ya no encuentras sólo esculturas y pinturas estáticas. Algunas exposiciones se han convertido en toda una experiencia dinámica que acopla los mejores elementos de diversas manifestaciones artísticas, la obra de arte se ha vuelto espectáculo. En cuanto al entretenimiento, tenemos videojuegos que adentran al usuario en nuevas realidades: deportes futuristas, inmersiones en mares rebosantes de tiburones y otras experiencias aterradoras o extremas. Podrás disfrutar los juegos interactivos al máximo, la experiencia será tal que te sentirás como si realmente estuvieras en Ciudad Gótica (Batman: Arkham), Nuevo Edén (Eve Vakyrie) o la Torre Edén (Raw Data). Y bueno, es tan amplia la cobertura que tiene la RV, que incluso la industria de los productos para adultos está innovando e incursionando en ella. Así es, ya se trabaja en la generación de contenidos para este tipo de plataformas que —quizá esté demás aclarar— han tenido éxito y su proyección a futuro es prometedora. Emocionante, muy emocionante… pero no todo son beneficios Cierto, la realidad virtual es una novedad tecnológica que ha tenido un gran avance en relativamente poco tiempo y, a pesar de que falta mucho por explotarse, ya es posible señalar considerables ventajas, entre ellas: Simular características y limitaciones de los usuarios que en la vida real no está a su alcance experimentar. Esta tecnología es capaz de provocar muchos estímulos que en la vida real es difícil lograr. El consumidor logra sentirse parte del entorno al observarlo en dos o más dimensiones. En el entorno virtual los materiales no se rompen ni se gastan. Los entornos virtuales no ocupan espacio físico en el mundo real. La posibilidad de que el usuario experimente de forma segura situaciones peligrosas o distantes o improbables. La oportunidad de interactuar con usuarios que se encuentran en diversas ubicaciones geográficas. El mercado presenta un potencial de crecimiento ilimitado. Sin embargo, no todo es beneficio, la RV también presenta

La cuarta misión de las universidades: transferencia de conocimiento

Como bien se hacía mención en una anterior nota de Miércoles de CTI, cuando te hablamos sobre la tercera misión de las universidades, según el filósofo español José Ortega y Gasset, existen tres misiones fundamentales que mueven a las universidades: la docencia, la investigación y, posteriormente, la tercera misión, que busca involucrarse activamente en las áreas de la tecnología y la investigación. En este sentido, podremos comprender que la cuarta misión de las universidades consiste en complementar las primeras tres (la formación, la investigación y la responsabilidad social, respectivamente) con la transferencia de conocimiento, que pretende lograr que las universidades tengan una vocación especial del acto académico para conformar, entre otras cosas, una red territorial de conocimiento. En esta entrega recapitularemos algunos planteamientos del anteriormente citado filósofo español, además de que retomaremos ideas de investigadores contemporáneos como Josep Vicent Boira, Eduardo Leal Chacón y Angelika Jaeger. El citado investigador Boira propone una nueva misión para las universidades, la cual se basaría en «reforzar su vocación espacial, urbana y regional y su implicación en un entorno territorial activo»; asimismo, cree que las universidades se deben contemplar como instituciones urbanas fundamentales que juegan un papel global, pero con significativos impactos directos e indirectos locales, tanto sobre la ocupación, como sobre el urbanismo, la innovación sistémica y específica y el conjunto de la sociedad. ¿Qué es la transferencia de conocimiento universitario? Para comenzar, aclararemos algunos puntos sobre la transferencia de tecnología o transferencia de conocimiento, que se erige como una clave para acercarnos a la sociedad del conocimiento. La transferencia de tecnología es un proceso casi natural en que el sector privado logra acceder a los avances tecnológicos que han sido desarrollados por científicos en las universidades, lo que permite adquirir nuevos conocimientos que se llevan a la práctica para dar resultados innovadores, logrando así que las empresas y universidades se vinculen con un fin común: buscar generar desarrollo científico-técnico y económico. Para que la transferencia de conocimiento universitario rinda frutos, debe analizarse desde la perspectiva actual de colaboración con las instancias privadas. Su aplicación es en mayor parte una simbiosis que traerá resultados tanto a la parte generadora del conocimiento como a la parte que lo toma para aplicarlo. De acuerdo con la Comisión Europea de Ciencia e Investigación (Science and Research) y la de Empresas e Industria (Enterprise and Industry), en el Viejo Continente las actividades de cooperación entre pequeñas y medianas empresas e instituciones de transferencia de conocimiento «continuarán y los resultados deberán contribuir a la acción de los Estados miembros para mejorar la transferencia de conocimientos entre las instituciones de investigación y la industria… Obviamente, estas iniciativas son por lo general diseñadas desde una perspectiva nacional y no encaran las dimensiones transnacionales de la transferencia de conocimiento». Un ejemplo de cómo funciona, se muestra en la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), que contribuye a la transferencia del conocimiento mediante las distintas disciplinas que se conjugan dentro de dicha institución, logrando una amplia participación con la industria y el sector de servicios, tanto nacional como internacionalmente, por medio de servicios de petróleo y gas, atención médica, gestión medioambiental y energía. Todo esto, a través de investigación patrocinada directamente, formación continua de profesionales, difusión de investigaciones para grupos interesados, consultoría, asociaciones de transferencia de conocimiento, contribución en la impartición de programas de enseñanza, así como un sinfín de actividades que fomentan que la innovación sea aplicada en el entorno al contribuir en la transferencia de conocimiento. «Un puente es más que un puente» Entonces, podemos decir que las relaciones entre universidades y su propio entorno brindan amplios beneficios, pero las relaciones con otras instituciones y otros entornos pueden ser aún más benéficas, según lo explica Vicent Boira al mencionar el ejemplo del puente Øresund entre Copenhague (Dinamarca) y Malmö (Suecia), construido en el año 2000 y cuya tarea principal era una; solamente unir los dos países. Diez años después, la actividad económica había crecido, pero no sólo fue eso lo que tuvo un auge, dicho puente también contribuyó a la formación de un clúster universitario conformado por nueve centros, con un total de 165 000 estudiantes y 12 000 investigadores, duplicando así la producción científica conjunta y atrayendo fondos de la Unión Europea, haciendo patente para todo el mundo que «un puente es más que un puente». De ahí que, de acuerdo con el investigador de la Universidad de Valencia, Vicent Boira, es menester proponer una nueva misión para las universidades: la de «reforzar su vocación espacial, urbana y regional y su implicación en un entorno territorial activo… Contempla[ndo] a las universidades como instituciones urbanas fundamentales que juegan un papel global, pero con significativos impactos directos e indirectos locales, tanto sobre la ocupación, como sobre el urbanismo, la innovación sistémica y específica y el conjunto de la sociedad». Algunos ejemplos de buenas prácticas Las universidades fungen como una fuente de nuevos conocimientos y son parte importante de los sistemas de innovación. La innovación y los nuevos conocimientos son la clave para el crecimiento económico regional, así como de la economía global de las sociedades basadas en el conocimiento. Claro ejemplo de este tipo de sistemas se ha dado en las universidades de Alemania, gracias a un modelo exitoso de transferencia del conocimiento para universidades de ciencia aplicada, tal como lo expone Angelika Jaeger, investigadora del Instituto para la Investigación Regional y Estructural de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Niederrhein (Alemania). Conozcamos ahora algunos casos de éxito desde una perspectiva alemana y europea, que representan un paso más hacia la consolidación de la cuarta misión de las universidades. En su artículo, Jaeger retoma algunos ejemplos, entre los que destacan: Universidad de Ciencias Aplicadas de Bonn-Rhine-Sieg. Su caso es el de una joven, innovadora y moderna universidad fundada en 1995, con un crecimiento rápido y continuo en relación al número de estudiantes, instalaciones para investigación y enseñanza, además de investigación aplicada y trabajo mediante redes de contactos. Su éxito radica en la construcción de redes de trabajo, la utilización de fondos

Se imparte en el PIT-UAS el curso-taller Startupeando, a través del Spin-UAS

Este viernes 31 de marzo, el Parque de Innovación Tecnológica (PIT) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) recibió en su Aula de Capacitación a ponentes y asistentes del curso-taller Startupeando, evento para fomentar el emprendimiento entre los jóvenes, organizado por la incubadora Spin-UAS de la UAS en coordinación con la asociación civil Tomato Valley. Durante 54 horas, divididas entre el viernes, el sábado y el domingo, los equipos multidisciplinarios conformados por 35 jóvenes de diferentes carreras (como mercadotecnia, ingenierías, informática e incluso gastronomía) trabajaron en la formulación y el planteamiento de un proyecto, asesorados por profesionales de áreas como mercadotecnia y diseño. La UAS es una institución de educación superior que no puede permanecer aislada, cuyas necesidades y capacidades la llevan a establecer importantes vínculos con diferentes actores gubernamentales, empresariales y sociales. En este sentido, cabe destacar que Tomato Valley es una asociación civil con siete años de experiencia promoviendo la cultura emprendedora en la región noroeste del país, trabajando en el emprendimiento de base tecnológica, así como en cuestiones de ciencia y tecnología. De ahí que la Dirección General de Vinculación y Relaciones Internacionales (DGVRI), a través de su Spin-UAS, haya concertado una colaboración con este colectivo, actor importante del ecosistema emprendedor sinaloense y que cuenta con un convenio de colaboración con Harvard. En entrevista, el director operativo y el presidente y socio fundador de Tomato Valley, Alfredo Zamora y Fernando Gallardo respectivamente, comentaron que durante el primer día de actividades, Startupeando dota de herramientas a jóvenes motivados para adquirir aprendizajes. Dichas herramientas consisten en la explicación, por parte de expertos, sobre cómo se valida un proyecto, mercadotecnia digital, prototipado, modelos de monetización así como herramientas para iniciar un emprendimiento. En los días subsiguientes se da tiempo a los participantes para crear un prototipo (no necesariamente funcional), salir a vender su idea, regresar y hacer las pruebas necesarias para presentarlo frente a jueces para que, al final, el equipo que logre monetizar su idea en un mayor nivel y reciba una mayor cantidad de votos por medio de los jueces, pueda ganar el seguimiento del proyecto durante tres meses y recursos para la implementación del mismo. La multidisciplinariedad es un factor que permite que se den distintas soluciones a los problemas, ya que cada formación cuenta con una perspectiva distinta sobre el funcionamiento de las cosas, aseguraron. Se promueve así, en alineación con el eje número 3 («Vinculación y extensión») del Plan de Desarrollo Institucional Consolidación 2017, la generación de alianzas estratégicas interinstitucionales, además de impulsar el espíritu emprendedor en la comunidad universitaria mediante la implementación de un programa que incentive la innovación. La DGVRI, con el apoyo del PIT-UAS, se encargó de la logística y de aportar equipo útil para llevar a cabo este evento cuyo propósito es generar más jóvenes emprendedores en la universidad y que esos jóvenes emprendedores puedan tener una incidencia en el desarrollo económico del estado. Jesús Moroni Arellano (Comunicación y Difusión, PIT-UAS)

Carlos Duarte Galván: «Para impulsar la ciencia mexicana, formar personas altamente especializadas es igual de importante que hacer investigación y desarrollar proyectos»

Luego de obtener el grado de doctor en Biosistemas con especialidad en Instrumentación para Sistemas Biológicos, Carlos Duarte Galván dejó la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) para regresar a su primera alma máter, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Cuando comenzaba a colaborar en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas (FCFM) de la UAS, la unidad académica en la que años antes había cursado su licenciatura en Electrónica, Duarte conoció al doctor en Física Ildefonso León Monzón, quien lo invitó a colaborar con él en el Experimento de un Gran Colisionador de Iones (A Large Ion Collider Experiment, ALICE), uno de los cuatro experimentos que se llevan a cabo como parte del Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, LHC) de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, CERN). Desde finales de 2016, este electrónico que pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) inició sus colaboraciones con el Parque de Innovación Tecnológica (PIT) rosalino y hoy día forma parte del Laboratorio de Electrónica y Detectores de Radiación de éste. Con las melodías de la cortadora láser, la fresadora y el torno CNC trabajando en el contiguo Taller de Prototipos, Carlos —quien probablemente habría preferido nu metal como música de fondo— nos recibió en su laboratorio para conversar sobre su trayectoria, también nos compartió algunos de sus gustos y nos habló sobre su gran amor a la ciencia, que se remonta a sus años de adolescencia, cuando disfrutaba leer novelas de ciencia ficción, particularmente las del francés Julio Verne: «Me llamaba mucho la atención su manera de escribir, porque son libros de ficción pero con mucho fundamento científico. No escribía por escribir». Años más tarde, el rigor científico, la pasión por hacer ciencia y la vocación para formar nuevas generaciones de especialistas caracterizarían la vida de este joven doctor que, con apenas 30 años de edad, ha alcanzado importantes metas académicas y profesionales. Vocación por las ciencias y voluntad de contribuir para el desarrollo del estado Durante sus estudios de posgrado en la UAQ, Carlos trabajó en la instrumentación de sistemas biológicos, en el área de biología molecular para generación de nuevas especies, que escogió: «… porque yo venía de Sinaloa, y yo quería trabajar en algo que pudiera redituar a Sinaloa; agricultura, básicamente». Como ingeniero electrónico, su trabajo consistía en desarrollar sistemas para medir algo en las plantas que sirviera para caracterizarlas, es decir, determinar cuál era más resistente, por ejemplo, a las sequías, y así poder decidir cuál variedad era la que debía sembrarse y difundirse. Su colaboración con muchos investigadores de ese campo del saber lo ayudó a forjarse una opinión muy clara sobre el tema de los transgénicos: «Con todo lo controversial que pueda ser, [lo veo] como una solución contundente a muchos problemas que tiene la humanidad». Ahora bien, cuando pedimos al doctor Duarte que nos dijera cuál de los proyectos de investigación y desarrollo en los que ha participado había sido el que más lo había satisfecho, nos habló sobre un sistema para monitorear la fotosíntesis en las plantas. Nos dijo que «… un proyecto de esa magnitud no lo puede hacer una sola persona, tiene que ser un grupo». Así, ingenieros en computación, electrónicos, ingenieros de diseño mecánico, biotecnólogos y agrónomos se dieron a la tarea de diseñar y crear un instrumento para medir los micromoles de la fotosíntesis. La razón por la cual es de sus favoritos tiene que ver con el hecho de que «se llevó desde el concepto en papel, nada más de la idea de cómo podría funcionar, hasta el prototipo final operando». Además, el investigador destaca que la colaboración en grupos interdisciplinarios tiene la gran ventaja de que los resultados finales siempre son muy visibles: «… es algo que no podría haber logrado yo solo como ingeniero electrónico ni él solo como ingeniero agrónomo». Admite que a veces la comunicación no es fácil, ponerse de acuerdo es complicado, pero «… ya que te pones de acuerdo, todo fluye y tienes más impacto en el trabajo». De la biología molecular a la física de altas energías El grupo mexicano del ALICE necesitaba especialistas en diseño electrónico para dar soporte a los instrumentos que se tienen instalados en el experimento, el CERN llegó a un punto en el que no le bastaba con comprar tecnología ya disponible en el mercado, sino que necesitaba diseñar sus propios instrumentos electrónicos, pues el LHC es cada vez más energético y cada vez proporciona más información. El trabajo del equipo en el que colabora Carlos consiste en dar soporte y planear las mejoras para la actualización de los sistemas; y asegura que trabajar con partículas físicas elementales, desde la perspectiva de un ingeniero electrónico, es muy similar a trabajar con sistemas biológicos vivos. En torno a la experiencia de participar en el laboratorio de física de altas energías más grande del mundo, nuestro entrevistado nos comentó: «Llegas con temor porque crees que no vas a poder competir en ese ambiente tan competitivo, porque sí es muy muy competitivo. Cada semana, o dos veces por semana, te piden avances, y avances sustanciales, que se muestre que estás trabajando. Hay gente muy muy preparada. Pero, ya estando allá, te das cuenta de que lo se necesita es trabajar y trabajar duro, y dar resultados». En el CERN, ha tenido la oportunidad de conocer a personas brillantes, «gente que es brillante porque nació brillante», personas que, con sólo verlo, resuelven de manera directa un problema que a otros les podría tomar horas resolver. No obstante, también ha convivido con personas «… que a lo mejor no tienen esa brillantez natural, pero han logrado cosas más impactantes en sus vidas porque trabajan mucho». Por lo que respecta a la colaboración: «Son muchas personas de diferentes partes del mundo, todos muy especializados en el área; y el hecho de trabajar con ellos y convivir, pues enriquece mucho lo que uno sabe. Además de que son personas

Física de altas energías: la búsqueda de respuestas a cuestiones fundamentales del Universo

Hace un par de años el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano aseguró: «… los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias». Lo que el autor de Las venas abiertas de América Latina (1971), Memoria del fuego (1982-1986) y Los hijos de los días (2011) pareció haber dejado pasar por alto es que los átomos también tienen grandes historias que contar: las que en conjunto constituyen la historia y la explicación del Universo. Este Miércoles de Ciencia, Tecnología e Innovación te hablaremos sobre la física de altas energías o física de partículas, pasaremos de la comprensión aristotélica del mundo que nos rodea al que quizás sea el más famoso y ambicioso experimento que la humanidad haya puesto en marcha con el afán de develar los misterios del Universo —aventura que, de paso, nos trajo la web—. De la filosofía de la naturaleza a la física Antes de entrar en materia, hay dos cuestiones que debemos recordar. Primeramente, ¿qué es la física? Para responder la aquí tan elemental pregunta, mi formación lingüística me remite a la Real Academia Española de la Lengua, cuya obra máxima la define así: «6. f. Ciencia que estudia las propiedades de la materia y de la energía, y las relaciones entre ambas»; hagamos ahora una precisión: esa interacción es estudiada desde las partículas elementales, sus componentes básicos. Luego, ¿qué pretenden la física y sus múltiples ramas de estudio (astronomía, acústica, mecánica, óptica, electromagnetismo, termodinámica…)? La ingente e híper humana finalidad de esta ciencia es explicar y comprender el Universo, deducir y comprobar las leyes generales que lo rigen. Desde la Antigüedad el hombre se ha dado a la tarea de intentar situarse en el cosmos, encontrar en él su lugar; «Los físicos siempre han buscado reducir al mínimo el conjunto de leyes físicas que necesitan para entender el Universo, en otras palabras, alcanzar una visión unificada de la naturaleza». En sus inicios, la física surgió como una suerte de filosofía de la naturaleza, una que pretendía comprender el entorno natural de las personas: desde la supuesta influencia de las estrellas en nuestras vidas hasta cómo está conformado todo lo que nos rodea (incluidos nosotros mismos). Sobra mencionar que esas dilucidaciones, no obstante fueron aceptadas durante milenios —en gran medida a causa del apoyo brindado por la Iglesia católica—, estaban erradas. Pasaron los siglos y la física se constituyó como una ciencia dura que adoptó el método científico; definamos ahora el conocimiento científico: «Es aquel conocimiento que está guiado por principios lógicos, estructurado por conclusiones, fundamentos y leyes. Se caracteriza por ser verificable, metódico, sistemático y capaz de elaborar predicciones en el campo de lo comprobable». Partículas, partículas, partículas… todo(s) está(mos) hecho(s) de partículas La física de altas energías no es otra que la física de partículas, dedicada al estudio de los constituyentes fundamentales de la materia. Hoy día, según palabras de uno de los científicos mexicanos más destacados internacionalmente, Gerardo Herrera Corral (autor de El Gran Colisionador de Hadrones. Historias del laboratorio más grande del mundo, 2013), el Modelo Estándar (ME) es prácticamente «el mejor mapa que tenemos del Universo». Herrara Corral, en su brevísimo y sustancioso artículo «El microscópico mundo de las partículas elementales», nos dice que dicho modelo recoge el total de las 12 partículas elementales conocidas actualmente, que se dividen en dos grupos: leptones y quarks, que a su vez forman tres familias que se conforman, cada una, por dos leptones y dos quarks. Todo lo que nos rodea pertenece a la primera familia, donde encontramos los quarks «arriba» y «abajo», así como los leptones electrón y neutrino electrónico; las 8 partículas restantes desaparecen rápidamente al interaccionar con el medio y «se producen en el laboratorio o en la colisión de rayos cósmicos con átomos de la atmósfera terrestre». Diferentes uniones de partículas dan lugar a la creación de protones y neutrones; los arreglos de tres quarks son llamados bariones y los de dos se conocen como mesones; mesones y bariones son genéricamente denominados como hadrones. Ahora bien, las fuerzas que unen o separan a estas partículas para formar átomos son las interacciones: «las fuerzas de la naturaleza implican la existencia de campos que llevan sus efectos»; en el laboratorio es posible observar dichos campos, que se manifiestan como partículas: fotones (electromagnética), gravitones (gravitacional, aún no observados), bosones W y Z (interacción débil) y gluones (interacción fuerte). Las interacciones con las que estamos más familiarizados son la electromagnética (hace que los protones de un átomo se aparten mutuamente cuando tienen igual carga positiva) y la gravitacional (a-pa-ren-te-men-te no juega un papel importante en el mundo microscópico, pero es la responsable de que planetas, estrellas y galaxias se atraigan por tener masa), a las que se suman las menos conocidas interacción débil (hace que las partículas cambien de naturaleza) e interacción fuerte (hace posible que los protones se mantengan unidos en los núcleos atómicos). ¿Colisiones que desaparecerán la Tierra, mero despilfarro, abstracciones secas y estériles… ? Entonces, el Universo está ahí, pletórico de respuestas, esperando a que la humanidad formule adecuadamente sus preguntas. Y una de las herramientas que los científicos han inventado para plantear esas preguntas es el Gran Colisionador de Hadrones (GCH) de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, Centro Europeo para la Investigación Nuclear). Dicho acelerador de partículas consta de siete experimentos que usan detectores para analizar la miríada de partículas producidas por las colisiones en él. Por medio de campos eléctricos y magnéticos se aceleran las partículas cargadas, que casi alcanzan la velocidad de la luz y de cuyas colisiones surgen nuevas partículas. El GCH se encuentra a más de 100 metros bajo tierra, en un túnel circular que atraviesa la frontera entre Francia y Suiza; este anillo de 9 kilómetros de diámetro tiene un perímetro de aproximadamente 27 kilómetros y sus alambres superconductores (por los que circula la corriente eléctrica de sus magnetos) se operan a -271 °C. Otra cifra interesante: la inversión que

Transferencia tecnológica, una de las estrategias de países desarrollados para alcanzar la sociedad del conocimiento

El crecimiento económico y productivo que han tenido países como Finlandia, Canadá y Estados Unidos se debe en gran parte a su éxito en la generación de políticas públicas de innovación y a que han efectuado de manera correcta la transferencia de conocimientos y tecnologías desarrolladas en universidades o centros tecnológicos. Para que México llegue a estar a la altura de estas naciones desarrolladas, nuestro país debe seguir dichos modelos y trabajar de forma similar pero de acuerdo con su realidad nacional, que los avances tecnológicos y la investigación se combinen para que puedan llegar a consolidar la cultura de innovación en los sectores de la llamada «cuádruple hélice» (estado, empresa, universidad, sociedad). Y este Miércoles de CTI les traemos un tema que será clave para lograrlo: la transferencia tecnológica o transferencia de conocimientos, clave para transitar hacia la sociedad del conocimiento. Si buscas mejores resultados, aprende nuevos conocimientos La transferencia tecnológica es un proceso por medio del cual el sector privado logra acceder a los avances tecnológicos que han sido desarrollados por científicos, a través del traslado de tales tecnologías a las empresas productivas, que los convierten en bienes, procesos y servicios útiles comercialmente aprovechables. Este proceso incluye el aprendizaje de nuevos conocimientos que se llevan a la práctica para dar resultados innovadores. Las empresas y universidades se vinculan buscando generar desarrollo científico-técnico y económico. En la búsqueda de apropiabilidad institucional de los resultados que obtengan las universidades en proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), en los últimos años, los gobiernos de países desarrollados han creado normas de propiedad intelectual e industrial que otorgan la pertenencia de los resultados generados a la universidad, a pesar de que la investigación es financiada con recursos públicos. Razón por la cual es de suma importancia para las universidades tener el control de la propiedad intelectual, debido a que facilita incentivos para promover la transferencia de tecnología y colaborar en conjunto con la industria y el gobierno a fin de realizar investigaciones (que además serían más eficientes). Para crear innovaciones tecnológicas se requieren las tecnologías adecuadas, que pueden estar dentro de la misma empresa o fuera de ella; en este último caso es cuando se habla de transferencia de tecnología, y se analiza desde dos panoramas: La empresa que accede a la tecnología y emplea la transferencia de tecnología para mejorar su competitividad (receptor). La entidad que co-desarrolla la tecnología, como la universidad, centro de investigación o empresa, y aprovecha la transferencia de tecnología como método de evaluación de su conocimiento (proveedor). Con los avances científicos que surgen día con día, recientemente el concepto de transferencia de tecnología ha evolucionado para convertirse en transferencia de conocimiento. Es decir, ahora engloba: más dimensiones de transferencia, no solo tecnología sino también personal, social o cultural; más objetos de transferencia, además de protección de propiedad intelectual e industrial, por ejemplo el saber hacer (en inglés conocido como know-how) o publicación; también más mecanismos de transferencia, a las licencias, contratos de investigación o creación de empresas, se le agrega la formación o movilidad de personal. Pasar de la necesidad al emprendimiento Llevar a la práctica este proceso puede llegar a ser un éxito rotundo y con beneficios para muchos, incluso en países en vías de desarrollo. Tal es el caso del Programa de Autoproducción de Alimentos implementado por la Universidad de Mar del Plata (Argentina): la república tenía una gran crisis socioeconómica, que un grupo de estudiantes de la Facultad de Agronomía, en conjunto con algunos docentes, decidieron afrontar mediante la aplicación de sus conocimientos para combatir el hambre y la desocupación; crearon establecimientos de huertas comunitarias, barriales y familiares que, además de contribuir en la mejorar de la alimentación como se planteaba en un principio, conforme pasó el tiempo y gracias al gran éxito obtenido, atrajo apoyo de la Universidad y del Gobierno que los convirtió en exitosos microemprendedores. Para que las acciones prosperen, es de suma importancia el apoyo que se brinda a la transferencia de conocimientos entre universidades y empresas. A sabiendas de ello, la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido (Intellectual Property Office of the United Kingdom, UKIPO) ha aportado la realización de una serie de actividades durante varios años, como la puesta en práctica de los Acuerdos de Lambert, cuya la intención es ayudar a las partes colaboradoras a entender y hacer frente a los asuntos relacionados a la pertenencia y la explotación de los derechos de propiedad intelectual de la colaboración entre los sectores académico y empresarial. Además, la UKIPO realizó el concurso Avance Rápido (Fast Forward) con la intención de estimular la colaboración entre universidad, empresa y comunidad para desarrollar prácticas innovadoras de transferencia de conocimiento; por medio de esta competencia se han apoyado económicamente varios proyectos, entre los que destaca uno de la Universidad de Glasgow sobre un modelo de acceso fácil a la propiedad intelectual. Otro ejemplo de transferencia tecnológica es el Instituto Karolinska (IK, Suecia) que inventó una serie de estructuras de dinamización, como el Centro Karolinska Innovations AB (Centro Karolinska Innovations AB , KIAB) que ayuda a los investigadores del IK y emprendedores a comercializar sus inventos; o la empresa Karolinska Institutet Holding AB, que se encarga de negociar los retornos económicos a través de acciones en empresas derivadas (spin-off) y licencias con el sector empresarial. Y, como estos tres ejemplos, existes centenares más. Pros y contras de la transferencia de tecnología Esta transferencia reúne diversos aspectos que son considerados positivos, tanto para los proveedores (centros de investigación, universidades) como para los receptores de la tecnología (empresas). Hablamos de ventajas, beneficios, oportunidades en transferencia de tecnología: el proveedor consigue rentabilidad económica al obtener ingresos complementarios por las investigaciones realizadas en I+D+i para un mejor desarrollo de tecnología, además de que transferir tecnología aumenta el valor intangible del patrimonio, así como también logra tener acceso a un mercado más grande, al conocimiento científico y tecnológico, aumenta la competitividad tras ser más efectivo en sus actividades y mejora su imagen ante los demás; el receptor,