En 1973 el inglés Martin Cooper materializó una idea que rondaba en su cabeza desde que era un niño: la invención de un teléfono móvil. Pronto, lo que inició con una llamada desde un prototipo de celular en una calle de la ciudad de Nueva York, se convirtió en un éxito a nivel mundial, a tal grado que hoy en día más de la mitad de la población mundial cuenta con un aparato de estos, que poco a poco fueron sumando otros usos y funciones a su rol original de sólo hacer y recibir llamadas.

Ya para los noventas, como bien recordarás si tuviste un teléfono celular en esos años, Snake fue un juego que logró hacer más divertidas las esperas (largas o cortas) de muchas personas (las privilegiadas que contaban con dicha tecnología); el juego era sencillo: guiar a la serpiente por toooda la —minúscula— pantalla del celular en su búsqueda de comida sin que el animalito chocara contra su propia cola, que crecía con cada nuevo bocado ingerido. Pues bien, ese sencillo pero entretenido juego que ahora recordamos con nostalgia fue el inicio de las aplicaciones móviles.

Hoy en día, son tan grandes los avances tecnológicos que el progreso en este rubro dentro de las ciencias de la información y las comunicaciones es cada vez es mayor. Se trata de una tecnología que llegó para quedarse y que continuamente está revolucionando la manera en que interactuamos con nuestro entorno y con quienes nos rodean. Es por ello que este Miércoles de CTI, te presentamos algunos datos sobre la historia, la innovación y los usos de las aplicaciones móviles (apps, en inglés) a lo largo de su evolución.

De lo predeterminado y más básico a lo hiperpersonalizado y sofisticado

Una es un software desarrollado para que realice las funciones para las que fue diseñado y sea ejecutado en dispositivos móviles, como teléfonos celulares, reproductores portátiles, sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés de Global Positioning System), tabletas electrónicas, cámaras digitales, etcétera. El origen de esta tecnología surgió en la época de los años noventas, cuando los teléfonos básicos (feature phones, en inglés) contaban con sus primeras aplicaciones, enfocadas en mejorar la productividad del usuario: alarma, calendarios, calculadoras y correo; esas primeras aplicaciones cumplían con funciones básicas y elementales, además de tener un diseño bastante simple.

El primer gran cambio que experimentó esta tecnología ocurrió en 2007, con la aparición del iPhone de Apple; dicho innovador aparato ingresó al mercado para generar nuevos modelos de negocio, mejoró las herramientas de las que disponían diseñadores y programadores para desarrollar aplicaciones, con lo que facilitó la tarea de producir una aplicación y las convirtió en algo más rentable para los desarrolladores y para el mercado. Prueba de ello es la aparición de tiendas en línea especializadas, como App Store (Apple), Google Play (Android) y Windows Phone Store (Nokia y otros), donde encontramos: software gratuito, es decir, de libre descarga pero que da a la empresa la posibilidad de obtener dinero a través de la publicidad mostrada al usuario; aplicaciones cuya descarga tiene un costo; así como las , que puedes descargar de manera gratuita para uso básico y limitado, con la opción de recibir funciones más avanzadas, liberadas por medio de un pago previo.

Pongámonos técnicos: tipos de aplicaciones

Por lo que respecta a los diversos tipos de aplicaciones móviles, a continuación te presentamos los tres enfoques para desarrollo que existen: uno nativo y dos multiplataforma (web e híbrido).

Los diversos campos de acción: de lo más banal a lo más vital

En un principio, las aplicaciones móviles fueron inventadas para mejorar la productividad personal, pero hoy en día, gracias a la llegada de los teléfonos inteligentes, encontramos muy variadas áreas de acción, con usos que sin duda han venido a mejorar la vida de quienes las emplean. A continuación te exponemos algunas grandes áreas:

¿Aplicarse o convertirse en esclavo?

Así como lo hemos mencionado ya en otras publicaciones y en párrafos anteriores de este Miércoles de CTI, las tecnologías cuentan con muchos beneficios para la sociedad y, siempre que son bien aprovechados, estos inventos dan buenos resultados y ayudan a mejorar la calidad de vida de los usuarios o beneficiarios, pero siempre existe la posibilidad de que se presenten algunos riesgos y las aplicaciones no son la excepción.

Uno de los principales peligros es el tema de la seguridad , al registrarte a una tienda de aplicaciones o descargar una aplicación, algunas solamente pueden acceder a datos necesarios para su funcionamiento, pero otras acceden a datos no relacionados con el propósito de su funcionamiento, como tu lista de contactos telefónicos y de correo electrónico, tu registro de llamadas, información de tu calendario, tu localización… Por ello, siempre debemos corroborar que el creador de la aplicación provea información de contacto, si no lo hace, probablemente la aplicación no es confiable y pondrá en riesgo tu seguridad.

Otro de los problemas que generan las aplicaciones móviles es el espacio de almacenamiento insuficiente  en el celular. Al descargar la aplicación y darle uso diario, se va ocupando espacio, y algunos dispositivos no cuentan con la memoria suficiente, lo que provoca que el dispositivo se quede sin espacio y causa errores en su funcionamiento. Además, un enorme obstáculo es el exceso de tiempo que le dedica el usuario al móvil, a tal grado que deja de realizar sus actividades en la escuela, casa, trabajo; las aplicaciones pueden suscitar una adicción a los dispositivos.

En conclusión, las aplicaciones móviles se convirtieron en parte fundamental de la vida cotidiana desde que surgieron hace alrededor de un cuarto de siglo. Con el aprovechamiento de los avances tecnológicos, el desarrollo de aplicaciones está a la vanguardia y ha provocado un sinnúmero de mejorías en el desempeño del ser humano, también han conseguido grandes avances en cuanto a productividad, siempre y cuando le des el uso adecuado. No olvides que la elección de la aplicación más adecuada para ti depende de las necesidades que busques cubrir; y, la final, que las aplicaciones móviles cumplan con su función primordial de beneficiarte a ti, el usuario, dependerá en gran medida del empleo que les des.

Alfredo Careaga (Comunicación y Difusión, PIT-UAS)

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